30 libros africanos para 30 días de vacaciones

Fuente: el país

Desde novela, poesía o relato pasando por el ensayo, la filosofía o la ciencia ficción. Hay de todo y para (casi) todos los gustos

Por fin llega el verano, las ansiadas vacaciones. Nos esperan largas tardes en las que nos imaginamos tirados en la arena, encima de una hamaca o sentados dentro de algún medio de transporte. Y siempre rodeados de libros. Dentro de las maletas o al alcance de las manos puedes tener algunos de estos títulos. O todos…

Seis títulos atemporales


30 libros africanos para 30 días de vacaciones

Murambi, el libro de los huesos de Boubacar Boris Diop. Editorial 2709books (digital) y Wanafrica (papel). Trad. Mireia Porta i Arnau.

Abril, 1994. Ruanda se rompía, hace 25 años, ante la mirada esquiva del resto del planeta. Boris Diop partiendo de su confesión sobre su propio desconocimiento escribe una novela sobrecogedora, lúcida y profunda. El mundo miraba a otra parte mientras morían asesinadas más de 800.000 personas en cinco semanas. “Siempre ocurría tan lejos”, explica uno de los personajes al comienzo de la novela en países al otro lado del mundo… “Pero en aquel principio de abril de 1994, el país al otro lado del mundo era el mío”.

Mi carta más larga de Mariama Bâ. Wanafrica. Trad. Sonia Marín Pérez.

Imposible de conseguir desde hacía mucho tiempo, pocas novelas provenientes del continente africano han sido tan demandadas como esta (traducida también a euskera bajo el título Hain gutun luzea). La senegalesa apenas escribió otra obra más, inédita en castellano Le Chant écarlate, pero Mi carta más larga fue suficiente para colocarla en la cima de las letras africanas y en el centro de nuestro corazón lector.

Algún día escribiré sobre África de Binyavanga Wainaina.Sexto piso. Trad. Jesús Gómez Gutiérrez.

Murió este mismo año el escritor, el incombustible e inesperado pertrechador de nuevas ideas e imágenes originales que hacían virar nuestro confortable punto de vista. Pero nos deja sus brillantes memorias (incompletas ya), donde descubría, retorciendo la vida, lo cotidiano y maravilloso que puede ser todo. En ellas un joven Wainaina anunciaba que iba a aprender giyuku (para hacer ”magníficos anuncios descolonizados sobre la Coca-Cola”. Dicen que le han visto por ahí bailando con Brenda Fassie.

Época de migración al norte de Tayeb Salih. Huerga y Fierro Editores y Alcor.

Escrita en árabe, su autor, originario de Sudán, tenía en mente contar un asesinato. La novela final nos habla de dos mundos, mientras nos sumerge en una trama llena de sensualidad y en la que la se leen dedicatorias como esta, máxima atención: “A todos los que ven con un solo ojo y hablan con una sola lengua, a aquellos para quienes las cosas sólo son blancas o negras, orientales u occidentales”.

Tierra sonámbula de Mia Couto. Alfaguara. Trad. Eduardo Naval.

Su reciente traducción a catalán (Terra somnàmbula), nos devuelve este libro imprescindible, pura literatura, que te imanta y te hace difícil el cerrarlo del todo, es de los que se quedan pegados en la mente como una especie de nube durante días. Conmueve con sus frases y sus historias, tan llenas de poesía y belleza y al tiempo tan llenas de sufrimientos y silencios. Como dice Gustau Nerín: “Couto no fabula, no inventa, pero sí poetiza. Consigue dotar de una gran ternura y sensibilidad a las más siniestras historias”.

La flor púrpura de Chimamanda Ngozi Adichie. Ramdon House. Trad. Laura Rins.

La primera novela que publicó la nigeriana es una de formación que se inicia con una mención a Todo se desmorona de Chinua Achebe. Elogiada por J. M. Coetzee, este la definió como: “la conmovedora historia de una niña expuesta demasiado pronto a la intolerancia y a la cara más horrible del Estado de Nigeria”.

Seis inclasificables


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