“URGE HACER REALIDAD LA RESOLUCIÓN 2417 DE NACIONES UNIDAS PARA DETENER EL AUMENTO DEL HAMBRE”

En septiembre se conocían las nuevas cifras del hambre: por tercer año consecutivo volvía a aumentar tras 20 años de descenso, situando a 821 millones de personas en inseguridad alimentaria. El aumento de los conflictos y su enquistamiento era el principal factor desencadenante.

Fantou Pigari, de 40 años, fue desplazada de su pueblo natal, Abadam, después de que el grupo Boko Haram irrumpierauna noche hace ya tres años. Desde entonces vive con sus ocho hijos y su marido en Diffa. Sobreviven gracias a la ayuda humanitaria y las alfombras que hacen con una planta y que después vende en el mercado local (foto: Lys Arango)

“La resolución 2417 del Consejo de Seguridad es una oportunidad histórica para prevenir y erradicar el hambre provocado por las guerras. No es casualidad que los mayores programas de Acción contra el Hambre tengan lugar en países afectados por conflictos. Necesitamos urgentemente soluciones políticas para transformar cuanto antes esta resolución en realidad y revertir la tendencia al alza del hambre de los tres últimos años”, explica Manuel Sánchez-Montero, director de incidencia y relaciones institucionales en Acción contra el Hambre.






El hambre debe ser una línea roja en los conflictos
El uso del hambre como arma de guerra contraviene las principales convenciones del derecho internacional humanitario: “la comunidad internacional tiene la responsabilidad de perseguir tal uso como crímenes de guerra en los tribunales nacionales e internacionales, algo que hasta ahora no se ha hecho”, explica Sánchez-Montero.


Acción contra el Hambre está promoviendo la creación de mecanismo de alerta que documentaría todos los episodios de uso del hambre como arma de guerra contra la población civil para su posterior seguimiento. Aunque la destrucción de tierras y bienes productivos es algo frecuente en conflictos últimamente asistimos también a una interrupción deliberada de los flujos de comercio para ahogar las economías locales y matar de hambre a su población: estas prácticas también deben ser identificadas, documentadas y perseguidas.


El hambre provoca guerras
Por otra parte, la inseguridad alimentaria es un factor presente en el origen del 70 % de los conflictos: “es necesaria una inversión adecuada en agricultura, salud, medios de vida y nutrición para poder romper este sentido de la relación guerra-hambre”, explica Sánchez-Montero.


Operaciones militares y hambre
Acción contra el Hambre señala también los crecientes impactos sobre medios de vida y seguridad nutricional de las operaciones militares llevadas a cabo por Ejércitos regulares y otras partes en conflicto: “es crucial que la agenda de seguridad deje de condicionar la ayuda humanitaria. No podemos mezclar objetivos políticos con objetivos de ayuda humanitaria”, explica Sánchez-Montero. Un ejemplo donde este nexo seguridad-desarrollo está teniendo nefastas consecuencias sobre la población más vulnerable es Sahel. Las normas para la provisión de la ayuda humanitaria deben estar exclusivamente basadas en el análisis de necesidades y no supeditadas a medidas políticas como normas de control migratorio o de lucha antiterrorista.


Lucha de gigantes… contra el hambre y la violencia
El documental Lucha de gigantes ideado por Emilio Aragón y dirigido por Hernán Zin, fue presentado la semana pasada por Acción contra el Hambre y es una prueba directa de la relación entre hambre y conflictos. La mayor parte de los “gigantes” que han contado a través de un teléfono móvil su lucha diaria contra el hambre viven en contextos de conflicto. Lucha de gigantes, que inicia esta semana su recorrido en cines y festivales, es parte de una campaña de movilización y sensibilización (www.luchadegigantes.org) que cuenta además con un disco tributo a Antonio Vega en el que han participado artistas como Alejandro Sanz, Juanes, Amarao o Ara Malikian y que será distribuido desde finales de octubre, a través de El País y Universal Music.


Sinopsis del documental
Lucha de gigantes pretende poner voz y rostro a los gigantes que, en todos los lugares del mundo, luchan contra el hambre y sus consecuencias. Nuestros Gigantes, identificados por los equipos de Acción contra el Hambre y fotoperiodistas expertos, se han servido de teléfonos móviles para contarnos, sin intermediarios ni filtros, su lucha desde países como Níger, Filipinas, Líbano o Bangladesh. Junto a ellos la reconocida periodista Àngels Barceló, el escritor y periodista Martín Caparrós y el catedrático José Esquinas nos proponen un viaje al corazón de nuestra incoherencia y frustración con el ánimo de sumarnos a la lucha contra el hambre, en un grito común de rabia y esperanza.


Sobre Hernán Zin: entre sus documentales destacan Morir para contar (2018), Nacido en Siria (2017), 10 años con Bebe (2016), Matadoras (2015), Nacido en Gaza (2014), Quiero ser Messi (2013), La guerra contra las mujeres (2013) y Villas Miseria (2009).

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