Preocupación ante la oleada de incendios en la Amazonía

ACTUALIZACIÓN: Nuestros socios en el terreno nos hablan de la situación.

Lunes, 26 de agosto

Este pasado fin de semana, tres de los socios locales con los que Manos Unidas trabaja en Brasil han difundido comunicados sobre los incendios de los que está pendiente elplaneta entero.

  • La REPAM (Red Panamázonica Eclesial) emitió ayer una nota ante la “extrema gravedad” de la situación. En ella “llaman a toda la humanidad” para que tome conciencia de esta graveamenazay para que se empeñe “en el cuidado de la casa común alzando la voz y encontrando caminos concretos de actuación pacífica, pero firmes, exigiendo que se ponga fin a esta situación“.
  • Por su parte, el CIMI (Consejo Misionero Indígena),que trabaja directamente con los pueblos indígenas de Brasil,expresópúblicamente, el pasado sábado,”su inmensa preocupación por el agravamiento de la tala y la quema” de varios territorios, lo que ha provocado que “muchas personas hayan perdidosus fuentes de alimentos“.
  • Finalmente, el ISA (Instituto Socioambiental de Brasil)publicó el pasado viernes un amplio artículo con un análisis pormenorizado delas tierras indígenas más afectadas por incendios en la Amazonía brasileña. En él, a través de varios gráficos y mapas, resaltan cómoel 67% de los puntos calientes ocurrieron fuera de las áreas protegidas y deforestadas: “La deforestación y el fuego van de la mano.Si aumenta la deforestación, también crecen brotes de fuego“. El texto, quetambién señala qué estados de la Amazonía han sido los más afectados por los incendios entre el 20 de julio y el 20 de agosto, plantea la “necesidad urgente de ampliar los esfuerzos para combatir incendios y, al mismo tiempo, presentar un plan para abordar el tema de la deforestación y la quema a mediano y largo plazo.El escenario anunciado por los científicos de todo el mundo sobre el empeoramiento de los eventos extremos está cada vez más presente, y debemos prepararnos“.

Focos de fuego activos en la Amazonía. Fuente: ISA

Jueves, 22 de agosto

Manos Unidas observa con preocupación la oleada de incendios forestales que, en las últimas semanas, vienen asolando la Amazonía. La situación es especialmente grave en Brasil donde, solo en 2019, las “queimadas” se han incrementado en un 82% (hasta llegar a un total de 71.497 incendios), el 54% de los cuales se produce en territorio amazónico.

Desde hace años, Manos Unidas, sumándose a los esfuerzos de muchas otras organizaciones, viene denunciando los riesgos y agresiones que padece la Amazonía y que conllevan una acelerada deforestación hacia el cada vez más cercano punto de “no retorno”; momento en el que la desaparición de este pulmón verde de la humanidad será ya irreversible.

La explotación incontrolada de los recursos naturales para la obtención de minerales o combustibles, la ampliación de la frontera agrícola para el monocultivo o la producción ganadera extensiva, hacen que la selva se esté reduciendo dramáticamente (y cada vez a un mayor ritmo), en un contexto, el del cambio climático, donde las variaciones en los ciclos de lluvias y las temperaturas ya están alterando gravemente los ecosistemas.

Los incendios vienen a sumarse a estas amenazas sobre la Amazonía y tienen especial incidencia en las áreas más deforestadas, allá donde se juntan los intereses económicos con los entornos naturales más debilitados.

El compromiso de nuestra Organización con la Amazonía se hace visible a través de diferentes proyectos de apoyo a las comunidades indígenas.tweet

Son las comunidades indígenas “las que mejor preservan el medioambiente y las que están más amenazadas que nunca”, en palabras del Papa Francisco.Y también, a través de la defensa de los líderes y organizaciones que defienden los Derechos Humanos y Ambientales y que son víctimas de campañas de criminalización y de amenazas.

Manos Unidas forma parte de algunos esfuerzos colectivos de defensa de la Amazonía, como la Red Eclesial Panamazónica o la Red Iglesias y Minería, que día a día buscan movilizar a la sociedad en la defensa de nuestra “Casa Común” y cuya presencia en Roma durante el próximo Sínodo Amazónico servirá para reforzar el mensaje de la Iglesia en favor de una ecología integral.

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