Oxfam Intermón tilda de catastrófico el fracaso en alcanzar un alto el fuego mundial

La comunidad internacional ha cometido un fallo catastrófico al no lograr alcanzar el alto el fuego mundial necesario para que los países en conflicto (y el mundo en general) puedan detener la propagación del coronavirus y salvar millones de vidas, según alerta Oxfam Intermón.

Fuente: Oxfam Intermon

En su nuevo informeEl conflicto en tiempos del coronavirus, Oxfam Intermón recopila actos de agresión y de combate por parte de diversos actores en varios países asolados por los conflictos desde que comenzó la pandemia. La organización denuncia que las armas continúan llegando a las zonas de conflicto, lo que se suma a años de poca inversión en esfuerzos para consolidar la paz.

Oxfam Intermón denuncia además elfracaso diplomático del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, que el viernes pasado, ante la negativa de EEUU, no sometió a votación una resolución para impulsar un alto el fuego mundial, tal y como ha propuesto el secretario general de la ONU, Antonio Guterres. Oxfam Intermón considera que éste ha sido el último de una letanía de fracasos que están avivando los conflictos en un momento en que se necesita la paz y la cooperación internacional

“Esperábamos el liderazgo del Consejo, así como de muchos de los países que dicen apoyar el alto el fuego, pero que sin embargo siguen participando activamente en los conflictos de todo el mundo, llevando a cabo operaciones militares, vendiendo armas y apoyando a terceros”, afirma eldirector ejecutivo interino de Oxfam, José María Vera.

Dos mil millones de personas que viven en estados frágiles y afectados por los conflictosse encuentran ahora en mayor riesgo ante la pandemia de la COVID-19.

Estos conflictos dejan atrapadas a millones de personas en zonas en que los sistemas de salud están colapsados y los hospitales han sido bombardeados, o que las están obligando a huir hacia campamentos hacinados en condiciones que favorecen la propagación del virus.

“Me preocupa que el alto el fuego se produzca tras la propagación del COVID-19. ¿De qué serviría la paz en una tierra en la que ya no hay personas?” afirma una activista por la paz yemení que colabora con Oxfam en Adén.

Tan solo en el último año,el gasto militar de la comunidad internacional alcanzó 1,9 billones de dólares. Esta cifra podría haber cubierto el llamamiento de las Naciones Unidas para responder a la crisis del coronavirus más de 280 veces.

En un contexto mundial marcado por el coronavirus:

  • La multinacional británica BAE Systems envió un avión de carga a Arabia Saudí a finales de abril.
  • Rusia ha recibido pedidos por adelantado de tanques blindados de oruga que ya puso a prueba en Siria.
  • Francia sigue alimentando la guerra en Yemen con la venta de armas a Arabia Saudí.
  • Alemania autorizó en abril la venta de un submarino a Egipto.
  • El mes pasado, Canadá rescindió su suspensión de exportación de armas a Arabia Saudí.

“Los países exportadores de armas deben dejar de alimentar los conflictos y hacer todo lo posible por instar a las partes a aceptar un alto el fuego mundial, así como invertir en esfuerzos de consolidación de la paz que contribuyan a poner fin a los conflictos de una vez por todas”, añade Vera.

“Desde que empezó la pandemia del COVID-19, todo está bloqueado”, asegura Fatimata Gansonré, a quien Oxfam Intermón proporciona ayuda en Burkina Faso. “No podemos salir ni reunirnos y nuestras pequeñas actividades se han paralizado. La vida se ha vuelto más difícil y eso me asusta. El temor es doble: a la inseguridad y al virus en sí mismo. Antes de la COVID-19 teníamos dificultades para salir adelante, pero la situación ha empeorado”.

Algunos de los casos destacados en elinformeEl conflicto en tiempos del coronavirusde Oxfam Intermón incluyen:

  • En laRepública Centroafricana, los grupos armados han roto el alto el fuego en medio de una oleada de violencia, a pesar de que 14 grupos armados firmaron un acuerdo de paz con el Gobierno en febrero de 2019.
  • EnMyanmar,el ejército ha rechazado llamamientos tanto de carácter nacional como internacional para un alto el fuego completo mientras los enfrentamientos en el estado de Rakhine han aumentado, con frecuentes ataques aéreos y bombardeos en zonas habitadas. En Rakhine, cientos de miles de personas desplazadas viven en refugios superpoblados con un acceso a la atención médica extremadamente limitado.
  • Arabia Saudí anunció un alto el fuego unilateral durante dos semanas enYemena partir del 9 de abril, que luego amplió a un mes, aunque todas las partes del conflicto han continuado con los enfrentamientos. Apenas la mitad de las instalaciones médicas de Yemen sigue funcionando y este año ha habido más de 100.000 casos no confirmados de cólera.
  • EnColombia, el grupo armado rebelde ELN ha declarado un alto el fuego, al que no se han sumado ni el Gobierno ni otros grupos armados.
  • EnAfganistán, las negociaciones de paz previstas para marzo se han aplazado y los talibanes rechazan un alto el fuego si no hay reciprocidad del gobierno.
  • EnBurkina Faso, la situación de violencia actual hace prácticamente imposible que la población pueda acceder a artículos y servicios esenciales como el agua, los alimentos y la asistencia médica. Las medidas adoptadas para prevenir la propagación del virus han dificultado aún más su acceso.
  • EnSudán del Sur, los donantes han detenido parte de la financiación para los esfuerzos de consolidación de la paz, priorizando así la respuesta al coronavirus por encima de todo lo demás.

“Décadas de conflicto han devastado los sistemas de salud y las economías de países asolados por guerras”, concluye Vera, “lo que hace vulnerables a 2.000 millones de personas ante enfermedades como la COVID-19. Gestionar el coronavirus ya resulta difícil en países en situación de paz, por lo que alimentar los conflictos durante una pandemia es algo censurable.

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