Oxfam Intermón advierte que los hogares más ricos de España contaminan dos veces más que los más pobres

Los países de renta alta, entre los que se encuentra España, emiten 44 veces más CO2 que los menos desarrollados: la organización pide al Gobierno medidas para que la transformación ecológica de la economía sea justa y que aumente la contribución financiera al Fondo Verde

  • Una persona en España expulsa cada año a la atmósfera 6,4 veces más CO2 que una en Guatemala


10/12/2019


Las emisiones de CO2 por consumo del 10% de los hogares más ricos de España superan en 2,3 veces las del 10% más pobre, según ha anunciado hoy Oxfam Intermón, y advierte que la desigualdad extrema y la emergencia climática mantienen una estrecha relación. Mientras son los más ricos quiénes más emisiones por consumo emiten, son los más vulnerables los que sufren más impactos derivados de la crisis climática y los que cuentan con menos recursos para adaptarse a ellos.


Cuando se celebra la segunda semana de la COP25 en Madrid, la organización ha publicado el informe Injusticia climática. Lo que contaminan los más ricos y pagan los más vulnerables, con cálculos de la desigualdad en emisiones de CO2 debidas al consumo según los niveles de renta tanto a nivel global como en España y recuerda que ocho de los diez países más afectados por fenómenos meteorológicos extremos son de renta baja o media baja. Entre ellos, Somalia, Chad, Eritrea y República Centroafricana.


Según cálculos de la organización, las emisiones por consumo del 10% de los hogares más pobres suponen tan sólo el 5,8% de las emisiones totales españolas.

La organización recuerda que España ocupa el sexto lugar entre los países más desiguales de la Unión Europea, y que el 10% más rico de la población multiplica en 9,6 veces la renta del 10% más pobre. Oxfam Intermón pide al Gobierno español que tome medidas para asegurar que la transformación ecológica de la economía sea justa, y que se vincule la lucha contra la desigualdad a las políticas medioambientales.


El informe señala que también las emisiones ocasionadas por el transporte se concentran en los niveles de renta más altos: las emisiones por transporte del 10% más rico de los hogares españoles multiplican por 3,3 veces las del 10% más pobre.


Desigualdad y crisis climática van de la mano

Según datos propios de huella de carbono ocasionada por el consumo calculados por Oxfam Intermón, una persona en España expulsa cada año a la atmósfera casi cuatro veces más que una china, 5,6 veces más que una marroquí, 6,4 veces más que una guatemalteca y 16,5 veces más que una persona nigeriana. Un granjero ugandés medio necesitaría 50 años para contaminar lo mismo que una persona española en un año.

Los países de renta alta, en los que vive tan sólo una de cada seis personas del mundo y entre los que se encuentra España, emiten a la atmósfera 44 veces más CO2 que los menos desarrollados.

En su informe, Oxfam Intermón señala que el 10% más rico del planeta es responsable del 50% de las emisiones de CO2 asociadas al consumo; una pequeña élite contaminante que es 60 veces más responsable de las emisiones de CO2 que el 10% más pobre.

También destaca que el promedio de emisiones de una persona que se encuentre entre la mitad más pobre de la población mundial es de sólo 1,57 toneladas de CO2; se trata de unos 3.500 millones de personas que viven con menos de 5,5 dólares al día y que tienen una huella media de carbono once veces menor que la de una persona perteneciente al 10% más rico.

A modo de ejemplo, un consumo altamente contaminante y asociado a personas con niveles muy altos de ingresos es el de los jets privados. En la próxima década, multinacionales y superricos habrán adquirido unos 7.600 jets privados nuevos y cada pasajero en cada vuelo de esos nuevos jets quemará 40 veces más dióxido de carbono que un pasajero de un vuelo regular.

“Avanzar hacia economías de cero emisiones requiere cambios radicales que sólo serán posibles gracias a una intervención pública decidida”, explica Lara Contreras, responsable de relaciones institucionales de Oxfam Intermón, “lamentablemente algunas medidas, aunque imprescindibles desde un punto de vista medioambiental, pueden aumentar las desigualdades entre los más pobres y los más ricos si no se diseñan desde un enfoque de justicia “.


“Un ejemplo muy claro es el de Francia, donde un incremento del impuesto al carbono ciego ante la realidad social de la población, desembocó en las protestas de los chalecos amarillos. De los 28 países europeos, España ocupa el puesto 26 en impuestos ambientales en relación al PIB y el puesto 22 cuando consideramos el peso de los impuestos al transporte en relación al PIB. La necesidad de poner en marcha impuestos verdes como el francés es incuestionable; sin embargo, desde el principio han de diseñarse para que sean progresivos”, ha añadido Contreras.



Peticiones al Gobierno español


Lara Contreras concluye: “Pedimos al Gobierno de España que asegure que la transformación ecológica de la economía es justa, evitando las políticas regresivas y vinculando la lucha contra la desigualdad a las políticas medioambientales, que aumente la contribución financiera al Fondo Verde para el Clima de los 150 millones comprometidos a 330 millones, y que condone la deuda a países especialmente vulnerables para reinvertirlos en proyectos de mitigación y adaptación”.


Oxfam pide a los representantes de los gobiernos reunidos en Madrid en el marco de la Cumbre del Clima (COP25) urgentes y ambiciosos compromisos adicionales para lograr reducir las emisiones y limitar el calentamiento global a 1.5 grados. Además, pide que la equidad y la reducción de las desigualdades en emisiones y vulnerabilidad estén en centro del debate de cualquier decisión a tomar.


 


Notas para la edición:


 


Hay portavoces disponibles para entrevistas


 


Informe Injusticia climática. Lo que contaminan los más ricos y pagan los más vulnerables

Tabla con resultados y metodología del informe


 


Disponibles imágenes (incluidos brutos) y testimonios de:

Guatemala, donde una sequía que dura ya seis años ha devastado los cultivos, sumiendo a las comunidades en la pobreza y el hambre. Sin comida ni medios para ganarse la vida, más y más personas han decidido emprender el largo y peligroso viaje hacia México o los Estados Unidos con la esperanza de encontrar trabajo y poder así alimentar a sus familias.

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