Manos Unidas denuncia que la trata de personas continúa siendo una de las peores formas de esclavitud moderna

Desde 2003 se conocen 225.000 casos de trata en el mundo y, desde 2015, la cifra de casos no ha dejado de incrementarse anualmente, coincidiendo también con el aumento de los datos del hambre y la pobreza.

Fuente: Manos Unidas


En el sudeste asiático, crece el número de mujeres víctimas de trata que son
vendidas a China para matrimonios forzados.
 Socios locales de Manos Unidas advierten que las redes sociales son uno de los
principales canales por los que niñas y mujeres son atrapadas en redes de trata y
prostitución, una situación agravada por los contextos de pobreza generados por
la pandemia.
Valencia, 28 de julio de 2020 – Calificada por el papa Francisco como la «esclavitud del siglo
XXI», la trata de personas se define por la captación, traslado o recepción de personas con
fines de explotación, recurriendo para ello a la amenaza u otras formas de coacción, al rapto, al
abuso de poder o a una situación de vulnerabilidad. Esta explotación incluye la derivada de la
prostitución y de otras formas de explotación sexual.
«Hay trata porque tenemos una “economía que mata”» afirmó el papa Francisco en 2017. «Y la
trata de personas sigue siendo una de las peores formas de esclavitud en 2020», apunta
Patricia Garrido, responsable de proyectos de Manos Unidas en el sudeste asiático.
Múltiples factores favorecen que se produzcan situaciones de trata: por ejemplo, nacer en un
hogar pobre y en una familia monoparental, pertenecer a una minoría étnica, a una familia
desestructurada… «Vivir en países con alto porcentaje de población joven en situación de
extrema pobreza y con elevados índices de desempleo, con alta tasa de abandono escolar, con
graves carencias en servicios básicos como la sanidad o la seguridad, falta de acceso de las
mujeres a educación básica y a recursos financieros.. son otras situaciones que propician que
mujeres y personas menores de edad sean consideradas mercancías, siendo explotadas
incluso por sus propias familias», explica Patricia Garrido.
La pobreza es una de las principales causas de la trata y la cifra de personas que pasan
hambre en el mundo no ha parado de subir desde 2015, año en el que también se dio un
considerable repunte de casos contabilizados de trata, llegando a los casi 25.000 solo en ese
año, y siendo una cifra que continúa en ascenso. Según el último informe de la ONU, las
estimaciones actuales indican que cerca de 690 millones de personas en el mundo padecen
hambre y la pandemia del coronavirus podría sumar unos 130 millones de personas más a las
que estarían en riesgo de padecer hambre severa a finales de 2020.
El «tráfico de novias» hacia China, un mercado emergente en el sudeste asiático
Una nueva tendencia está surgiendo en los últimos tres años en el sudeste asiático, el mayor
mercado de prostitución del mundo: el «tráfico de novias» hacia China.
El contexto en el que se encuentran las mujeres en esas regiones no es fácil: la discriminación
y la violencia contra la mujer se extiende por países como Laos, Myanmar y Tailandia, donde
mujeres y niñas son las responsables de obtener los ingresos familiares, pues en numerosas
ocasiones los hombres caen en el consumo de alcohol y drogas ilícitas. Además, el acceso a la

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En el
sudeste asiático, crece el número de mujeres víctimas de trata que son vendidas
a China para matrimonios forzados.

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Socios locales
de Manos Unidas advierten que las redes sociales son uno de los principales
canales por los que niñas y mujeres son atrapadas en redes de trata y
prostitución, una situación agravada por los contextos de pobreza generados por
la pande
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Valencia, 28 de julio
de 2020 – Calificada por el papa Francisco como la «esclavitud del siglo XXI», la
trata de personas se define por la captación, traslado o recepción de personas
con fines de explotación, recurriendo para ello a la amenaza u otras formas de
coacción, al rapto, al abuso de poder o a una situación de vulnerabilidad. Esta
explotación incluye la derivada de la prostitución y de otras formas de
explotación sexual.

«Hay trata porque
tenemos una “economía que mata”» afirmó el papa Francisco en 2017. «Y la trata de personas sigue siendo una de
las peores formas de esclavitud en 2020»,
apunta Patricia Garrido, responsable de proyectos de Manos Unidas en el sudeste
asiático.

Múltiples factores
favorecen que se produzcan situaciones de trata: por ejemplo, nacer en un hogar
pobre y en una familia monoparental, pertenecer a una minoría étnica, a una
familia desestructurada… «Vivir en países con alto porcentaje de población
joven en situación de extrema pobreza y con elevados índices de desempleo, con
alta tasa de abandono escolar, con graves carencias en servicios básicos como
la sanidad o la seguridad, falta de acceso de las mujeres a educación básica y
a recursos financieros.. son otras situaciones que propician que mujeres y personas
menores de edad sean consideradas mercancías, siendo explotadas incluso por sus
propias familias», explica Patricia Garrido.

La pobreza es una de
las principales causas de la trata y la cifra de personas que pasan hambre en
el mundo no ha parado de subir desde 2015, año en el que también se dio un
considerable repunte de casos contabilizados de trata, llegando a los casi
25.000 solo en ese año, y siendo una cifra que continúa en ascenso.
Según el último
informe de la ONU, las estimaciones actuales indican que cerca de 690 millones
de personas en el mundo padecen hambre
y
la pandemia del
coronavirus podría sumar unos 130 millones de personas más a las que
estarían en riesgo de padecer hambre severa a finales de 2020.

El
«tráfico de novias» hacia China, un mercado emergente en el sudeste asiático

Una nueva tendencia
está surgiendo en los últimos tres años en el sudeste asiático, el mayor
mercado de prostitución del mundo: el «tráfico de novias» hacia China.

El contexto en el que
se encuentran las mujeres en esas regiones no es fácil: la discriminación y la
violencia contra la mujer se extiende por países como Laos, Myanmar y
Tailandia, donde mujeres y niñas son las responsables de obtener los ingresos familiares,
pues en numerosas ocasiones los hombres caen en el consumo de alcohol y drogas
ilícitas. Además, el acceso a la educación y la salud es muy limitado, así como
la disponibilidad de agua, electricidad e infraestructuras básicas.

«La pobreza obliga a
muchas mujeres a emigrar para trabajar en el servicio doméstico, en
restaurantes y, sobre todo, en la prostitución», explica Patricia Garrido. Es
el caso de muchas minorías étnicas, en las que las niñas son obligadas a tener
relaciones sexuales desde muy jóvenes y, debido a la política de hijo único que
China ha tenido por décadas, existe un déficit de mujeres respecto a hombres
que aumenta la presión de China sobre países fronterizos, lo que supone que cada
vez más chicas sean vendidas a China para matrimonios forzados. «Los hombres
chinos pagan entre 10.000 y 20.000 dólares para traer al país mujeres
extranjeras», afirma Patricia Garrido.

La
pandemia está agravando la situación

La pandemia que ha
azotado a todo el planeta este año no ha hecho más que empeorar la situación de
las víctimas de trata ya que «los prostíbulos han cerrado a causa del
confinamiento y muchas chicas han quedado encerradas allí, pero sin ingresos ni
nada que comer», según aseguran desde Alliance Anti Trafic, socio local de
Manos Unidas en Tailandia, «organización muy competente con la que llevamos
muchos años colaborando, acompañándoles en su trabajo contra esta esclavitud
moderna que es la trata de personas», explica Patricia Garrido.

Por otro lado, Alliance
Anti Trafic también advierte de que muchas mujeres que han perdido su empleo a
causa del confinamiento, emigrarán o entrarán en la prostitución para poder
sobrevivir. Además, las víctimas de la trata tienen menos acceso a los
servicios básicos debido a la pandemia, ya que la prostitución es ilegal en
Tailandia y a estas mujeres se les ha denegado la ayuda gubernamental prevista
para quienes hubieran perdido su empleo. Asimismo, al haber cerrado los prostíbulos,
muchas chicas se han introducido en el mercado de la prostitución online, encontrando
clientes a través de redes sociales.

El
papel de Manos Unidas contra la trata en el sudeste asiático

Para combatir esta
situación, Manos Unidas colabora estrechamente con Alliance Anti Trafic en iniciativas
y proyectos puestos en marcha en Laos, Myanmar y Tailandia, países donde se
produce la mayor concentración de trata y tráfico de personas. Las víctimas son
niñas que tienen relaciones sexuales desde muy jóvenes y pasan a ser propiedad
de los hombres. Frecuentemente, estas chicas desconocen los mecanismos de
ayuda, y las nuevas formas de captación y explotación virtual basadas en el uso
de las nuevas tecnologías y redes sociales complican la identificación de los
delincuentes, lo cual dificulta el poder combatir estos crímenes. Igualmente, el
desplazamiento de las víctimas a las zonas fronterizas, donde los mecanismos de
protección institucionales escasean, tampoco facilita la lucha contra la trata.

Para proteger a estas
mujeres y activar los mecanismos que permitan disminuir el riesgo de sufrir
estos delitos, Alliance Anti Trafic ha creado e implementado, con la ayuda de
Manos Unidas, un sistema de detección y notificación de casos de tráfico de
personas, que permite identificar a las víctimas de abuso sexual o trata y a
aquellas en riesgo de serlo. Para ello, forma a exvíctimas de trata, para ser «agentes
del cambio» en sus comunidades y que puedan ser testigos fiables en los
tribunales, así como a voluntarios que conforman una amplia red de detección y notificación
de casos de tráfico y explotación de personas.

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