En Siria, Naciones Unidas se enfrenta a la Emergencia Humanitaria más grave de su historia tras ya un lustro entero de guerra

Después de cinco años de conflicto armado, desintegración económica y fragmentación social, la geografía humana de Siria se ha transformado al igual que la población, que se ha reducido un 15%. Siria se enfrenta a una emergencia sin precedentes que está asolando a la población.

En Siria, Naciones Unidas se enfrenta a la Emergencia Humanitaria más grave de su historia tras ya un lustro entero de guerra
Después de cinco años de conflicto armado, desintegración económica y fragmentación social, la geografía humana de Siria se ha transformado al igual que la población, que se ha reducido un 15%. Siria se enfrenta a una emergencia sin precedentes que está asolando a la población. Y que en muchos casos están teniendo que salir del país empujados por la violencia. Bastan pocas cifras para comprender las dimensiones de la crisis humanitaria: más de 250.000 personas han muerto, alrededor de un millón han resultado heridas, casi cuatro millones de sirios han huido como refugiados, y otro millón y medio han emigrado en busca de trabajo a otros lugares, mientras que más de seis millones de sirios (aproximadamente el 40% de la población) están desplazados dentro del país. Entre los más vulnerables se encuentran los niños y niñas.

Todas las agencias de Naciones Unidas trabajamos para habilitar refugios temporales para los desplazados y refugiados y facilitar recursos materiales para su acondicionamiento como “hogares”. Es fundamental la adquisición y distribución de artículos de abrigo, cocina e higiene. 
Entre ellos se están haciendo cada vez más necesarios los dirigidos a los más pequeños, que tienen necesidades muy específicas.

La población refugiada palestina está entre la más vulnerables. UNRWA calcula que más del 50% se ha desplazado internamente al menos una vez y el 95%, unos 427.000, necesita ayuda humanitaria continua para cubrir sus necesidades mínimas. Esto supone un estimado de 373 millones de euros para 2016.

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YARMOUK, EL CAMPAMENTO SITIADO


Yarmouk es una ilustración extrema del profundo y prolongado sufrimiento que soportan muchos refugiados de Palestina en Siria. Yarmouk fue una vez el bullicioso y próspero corazón de la comunidad palestina en Siria; el hogar de unos 160.000 refugiados de Palestina y cerca de un millón de sirios. Hoy en día, alrededor de 18.000 personas están atrapados en Yarmouk con acceso limitado a alimentos y agua. No hay electricidad, y la mayoría de la población civil no puede satisfacer sus necesidades esenciales como atención sanitaria, artículos para el hogar, una vivienda adecuada y calefacción.


La desesperada situación humanitaria ha empeorado, ya que la violencia e inseguridad alrededor del campamento impiden a UNWRA la distribución de ayuda de emergencia de forma regular. Para satisfacer las necesidades mínimas de alimentación de esta población extremadamente vulnerable, UNRWA necesitaría entregar 400 paquetes de alimentos cada día, el año pasado repartimos tan solo una media de 89 al día. Más información sobre la situación en Yarmouk aquí.

LÍBANO Y JORDANIA, PAÍSES DE ACOGIDA


Hasta los países vecinos han llegado miles de personas huyendo de la violencia en Siria. A Líbano habían llegado hasta el mes de febrero cerca de 42.000 refugiados de Palestina y unos 17.000 a Jordania. Estos desplazados, la mayoría son mujeres y niños, han acudido a las instalaciones de UNRWA en estos países en busca de asistencia y apoyo, por lo que ha sido necesario incluir estos dos campos de operaciones dentro del Plan de Respuesta Inmediata que está llevando a cabo la Agencia.


La situación en la que viven es de gran vulnerabilidad y pobreza ya que han perdido sus hogares, medios de vida y empleos, además no tienen acceso a alimentos ni a artículos no alimentarios.


Para asegurar la asistencia, UNRWA ha elaborado un Plan de Respuesta para Siria, Líbano y Jordania. Los objetivos estratégicos en que nos basamos son seis: la continuidad de las operaciones, fortalecer la ayuda, ofrecer una respuesta basada en la realidad de cada región, apoyar a los desplazados que abandonan Siria, garantizar la seguridad del personal de UNRWA y asegurar las colaboraciones con otras agencias de Naciones Unidas para optimizar la asistencia a los refugiados.

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