8 de septiembre: Día de los y las cooperantes

Exigimos políticas globales que garanticen la defensa de los territorios y la protección de activistas medioambientales

Fuente: Coordinadora ONG para el Desarrollo España

El año pasado,185 personas fueron asesinadaspor la defensa de la tierra y sus recursos; o lo que es lo mismo,3 personas por semana

Elacompañamiento que realizan los y las cooperantes a estos movimientos es esencialpara conseguir una mayor repercusión internacional de sus demandas y para ofrecer protección ante las amenazas

Elrecorte en los fondos de cooperación ha supuesto un abandono de personas y comunidades en situación de extrema vulnerabilidad

El pasado año se batieron records: 185 personas fueron asesinadas por su defensa de la tierra. Según datos del informe “Terreno peligroso”, de la ONGPeople Witness, 2015 fue el peor año de la historia en este sentido. El país con mayor número de asesinatos esBrasil, donde perdieron la vida50 personas.

NumerosasONG españolastrabajan mano a mano con movimientos de defensa de los bosques, ríos y recursos naturales. La labor de acompañamiento que realizan permite ofrecer una mayor protección y dar la voz de alerta internacional cuando se producen las amenazas. No obstante,los y las cooperantesson conscientes de ser una pieza más dentro de un complejo engranaje en el quesus actuaciones son imprescindibles, aunque limitadas. Los distintos actores implicados – gobiernos locales, instancias internacionales, transnacionales…- deben asumir sus responsabilidades.

En este sentido, elvarapalo sufrido por la política de cooperación españolaha derivado en un debilitamiento de este tipo de actuaciones. Una situación que da cuenta de lafalta de responsabilidad políticaante la protección de personas y comunidades en situaciones de extrema vulnerabilidad. Los fondos de cooperación deben recuperarse y avanzar hasta el0,4% en hasta 2019 y 0,7% hasta 2024.

El próximo gobierno debe garantizar que existe unacoherencia entre sus políticasde manera que todas ellas contribuyan al desarrollo sostenible en los países en los que actúan. Lasempresas multinacionales deben respetar el medio ambiente y los derechos de las comunidades. El expolio de los recursos y la violación de derechos humanos deben perseguirse de manera efectiva. Los asesinatos de activistas medioambientales deben ser investigados para depurar las responsabilidades directas e indirectas de los crímenes.La impunidad debe dejar de ser la norma.

Algunos procesos que acompañan nuestras ONG y cooperantes

BRASIL. Apoyo a “los jardineros del mundo”. (Entreculturas)

De los160 grupos humanos sin contacto con Occidente,145 están en la Amazonia, más de100 de ellos en Brasil. Los terrenos que habitan son de una enorme riqueza medioambiental que atrae a la invasión depredadora de las empresas extractivas. Cada vez quedan menos espacios vírgenes en los que los pueblos originarios pueden vivir con plena libertad y garantía de sus derechos ancestrales.

Sufren laviolencia de pistoleros contratados a sueldopor agro-negocios, madereras, petroleras, mineras, hidroeléctricas… Lo remoto de sus tierras impide que las informaciones sobre las violaciones sistemáticas de derechos humanos salgan más allá de la zona contribuyendo, así, a su persistencia.

Entreculturastrabaja de la mano delConsejo Indigenista Misioneroen el acompañamiento de los “últimos pueblos libres” en la defensa de sus tierras. Su trabajo diario contribuye a evitar las invasiones y el expolio de los recursos. La labor que realizan es una pieza importante para presionar y conseguir que la protección de las tierras sea garantizada por las autoridades competentes. Y, sin duda, sirven de altavoz internacional para denunciar la violencia que las grandes multinacionales y los terratenientes ejercen sobre los “jardineros del mundo”.

PARAGUAY. Defensa del aislamiento de los ayoreo y de sus tierras, bosques. (Manos Unidas)

Los ayoreo son un pueblo indígena transfronterizo cuyo territorio histórico tradicional abarca el sur del Chaco boliviano y el norte del Chaco paraguayo. Gracias a la lucha que han llevado a cabo durante los últimos veinte años,han logrado la restitución de unas 121.600 hectáreas de bosques, conservadas gracias a su continua labor de control y defensa.

Uno de los derechos que reivindican es el delaislamiento. Este pueblo aún tiene parientes de generaciones recientes que permanecen en los últimos bosques de su territorio, evitando el contacto con otras personas. Sin embargo, la constante y acelerada deforestación que se registra en la zona les hace estar en constante huída.

En los últimos años han logrado que laComisión Interamericana de Derechos Humanos establezca medidas cautelaresque obligan al Estado paraguayo a proteger los bosques, reconocer la titularidad del territorio ancestral indígena y prevenir contactos no deseados. Sin embargo, ninguna autoridad paraguaya ha tomado medidas efectivas para detener el avance de la deforestación. El proceso de restitución efectiva de tierras pendientes de registro y titulación se halla paralizado desde hace varios años porque el Estado no asigna recursos suficientes para hacerlo, no protege el territorio ni evita la deforestación de sus montes.

Manos Unidasapoya a este pueblo en la defensa de sus tierras, sus bosques y su derecho al aislamiento. De la mano de la ONG paraguayaGente, Ambiente y Territoriocontribuye a la defensa de los derechos del pueblo ayoreo. Los y las cooperantes asumen sus reivindicaciones como propias y parte de su compromiso con la solidaridad y la defensa de los derechos humanos en cualquier lugar del mundo.

HONDURAS. La lucha de Berta Cáceres sigue viva. (Oxfam Intermón)

El ConsejoCívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras(COPINH) lidera la lucha contra la represa de Agua Zarca. Una construcción dirigida por la empresa china Sinohydro que implica expulsar a los indígenas lenca de su territorio y privarles del acceso al agua del río Gualcarque.

La oposición de los pueblos a este tipo de construcciones está saliendo muy cara. El pasado mes de marzoasesinaron a la activista Berta Cácerespor oponerse a este proyecto. Posteriormente ha habido otros dos muertes supuestamente ligadas a esta lucha campesina; la última de ellas la deLesbia Yaneth Urquía, el pasado mes de julio. Tanto las personas que forman parte del COPINH como la población indígena lenca sufrenconstantesagresionesa mano armada, envenenamiento de sus cosechas, amenazas y hostigamiento constantes.

Oxfam Intermónmantiene una campaña para exigir la cancelación del proyecto Agua Zarca y la retirada de los bancos inversores, así como el reconocimiento legal de los derechos sobre la tierra de los pueblos indígenas amenazados. Los y las cooperantes que trabajan mano a mano con el COPINH, defienden la tierra y los derechos del pueblo lenca frente a las actuaciones de las empresas y la inoperancia del Estado hondureño.

BRASIL. Trabajo con Quilombolas, comunidades descendientes de esclavos. (Inspiraction)

Los pueblos indígenas y quilombolas de Oriximiná (región de Pará) en la Amazonía brasileña llevanmás de 15 años reclamando la titularidad de las tierras en las que viven, mientras las explotaciones mineras y madereras se expanden casi sin freno en la región. La empresa Mineração Rio Norte, la mayor productora de bauxita en Brasil que abastece a los mercados de Europa, Estados Unidos, Canadá y China, continúa su expansión ocupando las tierras de las quilombolas.

Necesitamos la titularidad de nuestras tierras porque es la única manera de frenar la invasión de la industria minera y maderera. Entran en nuestros territorios sin consultarnos y deforestan todo” señala Aluízio Silvério dos Santos, líder de una asociación que representa a cerca de 1.500 quilombolas en Oriximiná. A pesar de que la Constitución federal brasileña recoge el derecho de estos pueblos sobre sus tierras, los más de 4.000 indígenas y 10.000 quilombolas de Oriximiná aún no han conseguido obtener el título de propiedad de sus tierras.

Los quilombolas de Oriximiná son descendientes de poblaciones negras que en el siglo XIX huyeron de la esclavitud.Inspiractiontrabaja con ellos de la mano de la Comissão Pró-IndiodeSão Pauloen la defensa de la naturaleza que, según dicen los Oriximiná, “es la madre; no se vende ni se negocia”.

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