¿Son estos los presupuestos que necesita la reforma del sistema de cooperación?

Análisis de los presupuestos generales del Estado para 2023, los primeros de la nueva Ley de Cooperación Internacional para el Desarrollo Sostenible y la Solidaridad Global.

Es fundamental alcanzar un volumen de Ayuda Oficial al Desarrollo a la altura del papel que nos corresponde como país, en un contexto de urgencia global, crisis energéticas y alimentarias, conflictos bélicos y violaciones sistemáticas de los derechos humanos.

Los presupuestos generales del Estado (PGE) para 2023 llegan en un momento mundial de gran incertidumbre. Es importante calibrar la dimensión de las crisis que nos afectan para determinar si la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) está a la altura de los desafíos que enfrentamos.

En la propuesta de PGE 2023, se constata que existen avances positivos en la recuperación de la cooperación internacional. Sin embargo, quedan aún lejos del compromiso del Gobierno, aprobado en la Estrategia de Desarrollo Sostenible 2030, de alcanzar “en el año 2023, el 0,5% y destinando, como mínimo, el 10% a Acción Humanitaria y el 3% a Educación para el Desarrollo Sostenible y la Ciudadanía Global”. Los presupuestos deberían haber destinado, al menos, un 0,40% para cooperación y superar los 5.000 millones de euros para acercarse al compromiso de la legislatura y acercar a España a la media de los países de la UE.

En la senda ya iniciada en los presupuestos de 2021 y 2022, el Gobierno realiza un avance significativo por las instituciones propias del sistema de cooperación; sobre todo, por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID). Esto es una señal positiva para dar credibilidad e impulso a la reforma del sistema de cooperación en curso, aunque en términos de calidad de la ayuda se presentan algunos elementos preocupantes.

Propuestas y recomendaciones

  • En línea con nuestra propuesta para los presupuestos generales del Estado 2023, es importante que los PGE 2023 aporten lo suficiente para que España pueda alcanzar al menos el 0,4%; eso supondría 5.200 millones de euros en AOD de calidad.
  • Es necesario que tanto desde el Gobierno como desde los partidos políticos de la oposición se defienda públicamente la importancia de la cooperación y se respalde discursivamente. En un contexto de crisis como el actual, en el que los discursos bélicos y de odio aumentan, es crucial hacer pedagogía al respecto subrayando el papel de la cooperación internacional en la prevención de conflictos y la construcción de paz.
  • El refuerzo de la AECID debe ser más sólido y alcanzar, al menos, los 800 millones de euros en AOD.
  • La SECI también debe reforzarse presupuestariamente en las partidas estructurales que le permitan asumir el rol que la nueva Ley le asigna en materias como el seguimiento y la evaluación del sistema de cooperación.
  • Es fundamental poner los medios para que la cantidad presupuestada se ejecute en su integridad. A la vista de los presupuestos parece complicado que, en ámbitos como la cooperación financiera, vaya a ser ejecutado el presupuesto contabilizado como AOD, hasta que no llegue su refuerzo institucional o transformación en profundidad.
  • Es importante asegurar la calidad de la ayuda y su alineación con la nueva Ley. Para ello es preciso limitar la contabilidad de la ayuda inflada y aumentar aquellas partidas que contribuyan al fortalecimiento del nuevo sistema de cooperación para combatir la pobreza, las desigualdades, los conflictos; para defender los derechos humanos, la igualdad de género; para promover los bienes públicos globales y proteger el planeta común en el que vivimos.

Respuesta necesaria

El panorama internacional demuestra que avanzamos por un camino insostenible en el que el sufrimiento humano y el maltrato al planeta son la norma. La respuesta a tal situación pasa necesariamente por políticas que garanticen los derechos humanos, la paz, la protección del medio ambiente, la calidad democrática y la igualdad de oportunidades para todas las personas que habitan el planeta. Una de esas políticas es la cooperación que, sin duda, tiene un papel central en la construcción de una senda que nos saque de este atolladero. Es fundamental alcanzar un volumen de AOD a la altura del papel que nos corresponde como país, pero más importante aún si cabe es asegurar la calidad de la ayuda y su alineación con la nueva Ley.

 

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