Un futuro escrito para Colombia con letra de mujer

infoLibre conversa con algunas l铆deres de organizaciones femeninas sobre la perspectiva de una Colombia sin armas

Participar y decidir para que el futuro en paz de Colombia no se quede en el papel. Este es el principal objetivo de la II Cumbre Nacional de Mujeres y Paz que se celebrar谩 en Bogot谩 a partir de este lunes y que durante tres jornadas reunir谩 a m谩s de 500 mujeres de diversas organizaciones y territorios. Un encuentro que busca situar la perspectiva de g茅nero en el eje de la implementaci贸n de los acuerdos de paz firmados entre el Gobierno y la guerrilla de las FARC el pasado 24 de agosto. Y que tiene su origen en una primera cumbre, en octubre de 2013, que impuls贸 la creaci贸n en junio del 2014 de una subcomisi贸n de g茅nero in茅dita en otros procesos de paz.

El siguiente reto es movilizar el voto de las mujeres en favor del S铆 a los acuerdos, que se ratificar谩n en refer茅ndum el pr贸ximo 2 de octubre. Y, acto seguido, perfilar estrategias para una construcci贸n de la paz con justicia, paz, reparaci贸n y garant铆as de no repetici贸n. infoLibre ha conversado con algunas de estas l铆deres de organizaciones femeninas sobre la perspectiva de una Colombia sin armas.

Violencia sexual como artefacto de guerra

Sisma Mujer, fundada en 1998 y con una delegaci贸n en Alicante, fue una de aquellas entidades que impulsaron la Subcomisi贸n de G茅nero, presidida por Mar铆a Paulina Riveros (Gobierno) y Victoria Sandino (FARC). Creada en 1998, Sisma ha centrado su trabajo en la denuncia del abuso sexual como arma de guerra contra las mujeres. 鈥淓sta violencia es el crimen de la guerra, pero tambi茅n el de la paz, ya que est谩 relacionada con la discriminaci贸n contra la mujeres鈥, se帽ala Claudia Mej铆a, presidenta de Sisma, para quien 鈥渓a erradicaci贸n de la violencia a las mujeres debe ser el paso definitivo hacia la paz鈥.

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De hecho, las cifras son tan terribles como elocuentes. Seg煤n el Registro 脷nico de V铆ctimas (RUV) entre 1985 y 2015, hubo 12.092 casos de delitos contra la libertad y la integridad sexual de los que un 90% se perpetraron contra mujeres, lo que significa un promedio de 29 hechos criminales al mes. Y seg煤n la Fiscal铆a General de la Naci贸n, entre 2013 y 2015, este tipo de casos alcanzan un impunidad de entre el 89 y 91%. Por ello, Colombia est谩 en entre los primeros 10 pa铆ses en tasas de feminicidio. Y solo en 2014, seg煤n el RUV, hubo 221 agresiones a defensoras de derechos humanos, de las cuales 6 acabaron en muerte.

En abril de 2015, Sisma Mujer se uni贸 a Humanas, la Red Nacional de Mujeres y la plataforma No es Hora de Callar para presentar 鈥渃inco claves para una reconocimiento diferencial de la violencia sexual en los acuerdos de paz鈥. Destaca tanto la justicia como la reparaci贸n diferenciada, es decir, desde el punto de vista de g茅nero. Y para ello proponen que la Comisi贸n de Esclarecimiento de la Verdad sea paritaria y cuente, al menos, con una v铆ctima de violencia sexual o una defensora de los derechos de las mujeres. Tambi茅n que estas agresiones 鈥渘o pueden ni deben ser amnistiadas ni indultadas鈥, exige Mej铆a.

Pero la incidencia de la Subcomisi贸n ha ido m谩s all谩 de cuestiones sobre violencia, ya que logr贸 la revisi贸n de acuerdos cerrados con anterioridad como el de participaci贸n pol铆tica, el de la soluci贸n al problema de las drogas il铆citas y, especialmente, el de la reforma rural integral. En este 煤ltimo caso, el futuro Fondo de Tierras prev茅 acceso especial para las campesinas y el plan de formalizaci贸n masiva de la tierra dispondr谩 de medidas concretas para que las mujeres formalicen la propiedad.

Paridad y retorno con garant铆as

El Congreso de la Rep煤blica est谩 integrado por 55 mujeres, el 21% de los esca帽os. 鈥淓s un papel muy escaso y hace falta una mayor inclusi贸n para que la agenda de las mujeres tenga mayor presencia en la agenda democr谩tica del pa铆s鈥, sostiene Beatriz Quintero, de la Red Nacional de Mujeres, una apuesta feminista nacida en 1992 tras una activa participaci贸n en el proceso de la Asamblea Constituyente de 1991. Seg煤n Quintero, 鈥渄ebemos empezar a abrir la puerta a la paz tras 50 a帽os de conflicto armado鈥, aunque algunas de las propuestas, sobre todo en materia de g茅nero, 鈥渟e quedan cortas鈥. 鈥淪e utilizan verbos muy blanditos: buscar, aumentar o hacer efectiva. Que se conviertan en verbos concretos y que la participaci贸n de las mujeres no solo aumente, sino que sea paritaria en todos los espacios鈥, demanda Quintero, quien valora que la palabra 鈥済茅nero鈥 aparezca m谩s de 70 veces en las casi 300 p谩ginas de los acuerdos de paz.

Un sentimiento ambivalente con el que coincide Alba Teresa Higuera, portavoz de la Colectiva de Mujeres Refugiadas, Exiliadas y Migradas en Espa帽a, que agrupa a una trentena de colombianas en Espa帽a, buena parte de ellas l铆deres que abandonaron su pa铆s tras serias amenazas de muerte y que encontraron su punto de encuentro en la Mesa de apoyo a los derechos humanos de las mujeres y la paz en Colombia, fundada en 2007 e integrada por 24 organizaciones de Espa帽a y Colombia, y de la que tambi茅n forman parte Sisma Mujer y la Red Nacional de Mujeres.

鈥淏uscamos un enfoque de g茅nero que incluya qu茅 significa el exilio y el refugio para las mujeres en su vida econ贸mica, social, pol铆tica, psicosocial, familiar y de afectos鈥, explica Higuera. Una visi贸n integral con proyecci贸n de denuncia p煤blica, ya que la Colectiva aboga porqu茅 sus experiencias sedimenten en el futuroMuseo Nacional de la Memoria y a trav茅s de una c谩tedra en el Centro Nacional de la Memoria Hist贸rica. Y plantean una gran Audiencia P煤blica en Espa帽a que ayude a cerrar heridas. Seg煤n los datos oficiales existen m谩s de 6 millones de personas desplazadas. Entre ellas, se帽ala Naciones Unidas, al menos 420.000 refugiadas y exiliadas pol铆ticas.

Otro aspecto determinante es el retorno con garant铆as. 鈥淓n muchos casos persisten la amenazas de los paramilitares, que se han disfrazado鈥, denuncia Higuera. De hecho, el punto relativo al acuerdo sobre el fin del conflicto recoge cinco medidas para el esclarecimiento y la persecuci贸n del paramilitarismo. 鈥溌縑olver?鈥, se pregunta Higuera, refugiada en Albacete desde 2003, sobre la dificultad de afrontar nuevas rupturas: 鈥淢uchas, cuando llegamos, nuestros hijos eran beb茅s y ahora este es su espacio cultural y de compromisos sociales. No queremos quebrar los afectos como nosotras lo tuvimos que hacer en su momento鈥.

Las asociaciones colombianas de mujeres conforman una tupida red con gran capacidad de incidencia social. 鈥淭enemos que ganar por un s铆 contundente, como 70 a 30鈥, reclama Quintero, volcada desde hace semanas en un trabajo ingente de calle y en las redes sociales para procurar que el eslogan 鈥淟as mujeres decimos s铆 a la paz鈥 alcance todos los rincones del pa铆s. 鈥淣o es un punto de llegada, sino de partida para poner fin a una guerra con 220.000 muertos y 45.000 desparecidos鈥, repasa Higuera.

驴Y si triunfa el no? El expresidente colombiano 脕lvaro Uribe se ha lanzado a una agria campa帽a contra unos acuerdos que define como 鈥済ran impunidad hacia las FARC鈥. 鈥淣o me planteo el no鈥, sopesa Higuera, quien ve en el voto favorable 鈥渦na oportunidad para volver a empezar y resolver las consecuencias sociopol铆ticas del conflicto鈥. Y m谩s lejos va Quintero, para quien la victoria del no 鈥渟er铆a desastroso鈥. E insiste en la claridad de una pregunta con una respuesta, a su juicio, a煤n m谩s di谩fana: 鈥溌縀st谩 de acuerdo en que empecemos a construir la paz? Es casi imposible contestar que no鈥.

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