“Promovamos la economía del bien común, solidaria y sostenible para reducir la brecha de la desigualdad”, Ana Ruiz Ruiz

Con la Campaña 63, “Nuestra indiferencia los condena al olvido” Manos Unidas denuncia las desigualdades que afectan a la población mundial y que alimentan y cronifican el hambre y la pobreza, al amparo de la indiferencia de gran parte de la población.

Ana Ruiz Ruiz, delegada de Manos Unidas Valencia, reivindica una economía del bien común, que sea solidaria y sostenible para reducir la desigualdad que condena al hambre a 811 millones de personas.

“Agradecemos a Manos Unidas habernos facilitado hacer más humana la vida de las personas”, Manoli Nieto, trinitaria y misionera.

“El rostro de esta mujer africana que poco a poco se desdibuja representa el olvido, por nuestra parte, de los más necesitados”, denuncia Manos Unidas en su campaña 63. “Es una denuncia de la indiferencia de los países ricos hacia millones de personas de los países del sur, que tienen rostro, sentimientos, necesidades básicas y que están privadas de los derechos fundamentales y de la dignidad que les corresponde”, ha destacado Ana Ruiz Ruiz, delegada de Manos Unidas en Valencia, durante la presentación de la campaña.

Bajo el lema “Nuestra indiferencia los condena al olvido”, Manos Unidas invita a tomar conciencia de que la visibilidad de los más vulnerables depende de nuestra mirada y de que les tengamos presentes en nuestras vidas.
Para presentar esta campaña, la delegación valenciana ha contado con el testimonio de la misionera Manoli Nieto, hermana trinitaria que ha pasado por Perú, Colombia y Madagascar. Han intervenido también Ana Ruiz Ruiz, delegada de Manos Unidas Valencia y Carmen Puerto Rentero, dirección del Palacio de Colomina CEU.

Manoli Nieto tuvo Perú como primer destino, fue hace 52 años. “Las madrecitas” así las llamaban a ella y las otras 3 hermanas trinitarias, que daban clases, visitaban presos y ayudaban a los campesinos, y como estos protestaban de sus precarias condiciones, la policía receló de las intenciones puramente humanitarias de las hermanas y tuvieron que marcharse al ser amenazadas.

Madre de 70 niños

“Lo mejor de mi vida se lo ha llevado Colombia”, explica Manoli parafraseando la canción de Julio Iglesias. Este país latinoamericano fue su siguiente destino, en el que estuvo 10 años. Recogían niños abandonados y maltratados y les daban un hogar. Manoli fue “madre” de 70 niños, quienes recibieron la ternura maternal que de otra forma no hubieran sentido. No sólo les daban alimentos y formación. El Albergue sacaba adelante a niños sin futuro y los que tenían más suerte eran adoptados. Fue el caso de las gemelas, que llegaron con 13 meses y 3 kilos de peso, “vomitaban todo lo que comían”. Fueron adoptadas por un matrimonio de Seattle y aún mantiene el contacto con ellas.

El Albergue alimentaba y educaba a los niños con los 10 dólares que recibían de apadrinamientos principalmente de Estados Unidos, lo que demuestra lo mucho que se puede hacer con poco dinero en los lugares más pobres. Manos Unidas quiere resaltar que echar una mano a los olvidados está al alcance de muchos, y que las pequeñas donaciones mensuales dan una vida digna a personas que no tienen nada.

Las dificultades de Madagascar

“Es una alegría contar la ayuda que nos da Manos Unidas”, agradece la misionera. En 1997, estuvo en Madagascar, “un lugar muy difícil, sobre todo por el idioma. Y hay mucho trabajo”. Allí contaban las hermanas trinitarias con un edificio y gracias a Manos Unidas pudieron ampliarlo a tres más para atender a más niños de la calle y poner una maternidad y un centro de salud. “Ahora hay un quirófano, dentista… una comunidad con buenas condiciones para atender a las personas”, narra Manoli, quien ha tenido que atender enfermos y coser heridas con un maletín.

Gracias a la promoción de Manos Unidas, el Colegio Notre Dame du Bon Remede de las trinitarias pasó de tener una escuela de primaria en 2008 a tener seis aulas más en 2019, en las que se puede dar clases a muchos más niños, y con unas buenas condiciones. Enfrente, también en Antsirabe, Madagascar, Manos Unidas construyó la Maternidad Salve Regina y ayudó en las mejoras de las instalaciones del antiguo centro de salud. “Agradecemos a Manos Unidas –explica la misionera- habernos facilitado hacer más humana la vida de las personas”.

Dar visibilidad a los necesitados

Ana Ruiz ha denunciado que vivimos en una “sociedad anestesiada, que ignora la dura realidad que viven millones de personas en el mundo, agravada por la pandemia, que todos hemos sufrido”.
“Manos Unidas, cuyo objetivo ha sido desde hace 63 años acabar con el hambre, a partir de este año se implica más, si cabe, en la Agenda 2030 y nos invita a transformar nuestro mundo trabajando por los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible, con la voluntad de que sean un instrumento eficaz para que los derechos de todo ser humano se hagan realidad”, ha defendido la responsable de Manos Unidas en Valencia.

“No queremos dejar a nadie atrás y para ello debemos acabar con las causas que siguen impidiendo que millones de seres humanos puedan llevar una vida digna y no sean discriminados, descartados o excluidos”, ha reivindicado Ana Ruiz en nombre de Manos Unidas Valencia y explica cómo podemos hacerlo:

– Cambiar nuestro estilo de vida y nuestra mirada sobre la pobreza.
– Denunciar la existencia de un mundo injusto, aprovechando nuestras relaciones personales.
– Ser solidarios con los más vulnerables y tenerlos presentes.
– Proteger el medio ambiente y la casa común, con un consumo sostenible y responsable.

En Manos Unidas como institución católica de desarrollo promovemos la “economía del bien común, solidaria y sostenible” para reducir las brechas de la desigualdad.

Por su parte, Carmen Puerto Rentero, dirección del Palacio de Colomina CEU, ha reiterado el compromiso de la institución que representa para colaborar con las causas de los más necesitados. Ha explicado también que “quiero poner en valor como Manos Unidas nos contagia de energía e ilusión para ser solidarios, y como dice su Campaña: no seamos indiferentes y contribuyamos a construir un mundo mejor”.

Actividades de Campaña pendientes de celebración:

• Día del Ayuno Voluntario: viernes 11 de febrero. Como gesto de apoyo a los 811 millones de personas que sufren cada día el hambre en el mundo, Manos Unidas celebra el Día del Ayuno Voluntario con eventos virtuales o presenciales en toda España y propone donar el importe de la comida, del café o del aperitivo de ese día a la lucha contra el hambre. Tendrá lugar una Eucaristía en la Basílica de Valencia a las13.00h por este motivo.

• Jornada Nacional de Manos Unidas: domingo 13 de febrero – Las parroquias de toda España celebrarán la Jornada Nacional de Manos Unidas con una colecta anual especial, invitando a los asistentes a aportar su colaboración para apoyar el trabajo de la ONG.

Algunas cifras

– Más de 800 millones de personas pasan hambre y debido a la pandemia la cifra puede aumentar a 1.000 millones. Informe El Estado de la Seguridad Alimentaria y Nutrición FAO 2021.
– 1.300 millones de personas sufren pobreza multidimensional, la Covid empujará a la pobreza a otros 500 millones.
– Según datos de 2021, el 1% de la población adulta, disfruta del 43% de la riqueza mundial. Por el contrario, el 54% de la población adulta del mundo se tiene que conformar con el 2% de la riqueza mundial. El modelo económico dominante de acumulación de riqueza nos desiguala cada día más.
– Los precios de los alimentos han amentado casi un 40% desde 2020, según la FAO (Índice de precios de alimentos de junio de 2021).
– 112 millones más de mujeres que de hombres desarrollan trabajos mal remunerados y precarios. OIT en julio de 2020.
– 9 de cada 10 personas en los países pobres no han tenido acceso a la vacuna con la Covid19 durante 2021. (Oxfam, Amnistía internacional, Frontline AIDS, entre otras ONGs).

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