Ponemos enfermos a los políticos

Aunque la sanidad es el tercer problema que más afecta personalmente a las españolas y a los españoles, por detrás del paro y de los problemas económicos, tal y como revela el barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) de abril, es, de hecho, la gran ausente de los discursos electorales.


Por ello, hemos recordado a los candidatos a la Presidencia del Gobierno en nuestroinforme «Lo que nos importa es la salud ¿Y a ti?» nuestras propuestas sobre Atención Sanitaria Universal, Cooperación al Desarrollo y Acción Humanitaria y Protección a los derechos de las personas refugiadas y migrantes.


En este sentido, les pedimos que se planteen cómo afectaría a sus agendas electorales cualquier dolencia común: ¿serían capaces de terminar la campaña? Sin duda, e incluso con el mejor de los tratamientos médicos y acceso a medicación y cuidados, un debate, un mitin o cualquiera de los actos que tienen previstos para los próximos días sería un verdadero calvario y llegar indemnes al 28 de abril, un imposible.


Para cerca de 100 millones de personas en el mundo enfermar no es un simple desafío electoral; significa caer en la pobreza extrema para pagar los servicios de salud, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Para pensionistas como Benita, a sus 89 años ponerse mala implica tener que elegir entre pagar la medicación o la factura de la luz. Para colectivos en situación de especial vulnerabilidad, como embarazadas y menores migrantes en situación irregular, personas inmigrantes gravemente enfermas o mujeres y niñas víctimas de trata-, las barreras administrativas y la desinformación resultan obstáculos infranqueables para acceder a la sanidad universal.


Como asociación que defiende el derecho a la salud para todas las personas, invitamos a la ciudadanía a que se sume durante la campaña electoral a la conversación en redes sociales con #QuéMeEstásContando, para dejar claro a Pedro Sánchez, Pablo Casado, Albert Rivera y Pablo Iglesias que no vamos a permitir que se olviden de lo que de verdad importa: la sanidad.




El objetivo final es conseguir que los principales partidos políticos se pronuncien con respecto a una agenda de compromisos pendientes de cumplir y que colocan la salud en el centro de las políticas públicas:


Una política de Cooperación al Desarrollo de calidad


Instamos a los partidos a recuperar una política de cooperación de calidad, a través del incremento de la AOD hasta el 0,5% para el 2023 y el 0,7% antes de 2030. La organización solicita resituar el peso de la cooperación en salud como sector clave en la cooperación española, aumentando las partidas hasta alcanzar el 12%, e igualando así la media de los donantes de la OCDE.


Para la asociación es fundamental posicionar a España con responsabilidad frente a las crisis humanitarias. Para conseguirlo, se deben incrementar los fondos destinados a la acción humanitaria.


La sanidad pública y de calidad para todas las personas que viven en España


Entre las cuestiones que reclamamos está la adopción de medidas legislativas que reconozcan el derecho a la protección de la salud y a la atención sanitaria con cargo a fondos públicos de todas las personas con residencia efectiva en el Estado español. Se debe desvincular definitivamente la autorización de residencia por reagrupación familiar de la tenencia de un seguro médico.


Además, recordamos la necesidad de garantizar un acceso al Sistema Nacional de Salud libre de barreras administrativas, eliminar los copagos y alcanzar una asignación presupuestaria suficiente para asegurar la calidad, eficiencia y universalidad del SNS.


Protección de los derechos de las personas refugiadas


Es fundamental garantizar vías seguras de acceso al territorio europeo, el derecho de asilo y las condiciones adecuadas para la recepción de personas migrantes y solicitantes de asilo de acuerdo con las normas internacionales de respuesta humanitaria.


Otra de nuestras exigencias a los políticos es la protección de las personas en situación de mayor vulnerabilidad, como menores de edad, mujeres solas, personas que viajan con menores o personas con diversidad funcional o enfermas, así como llegar a acuerdos con terceros países que no incluyan cláusulas contrarias a los Derechos Humanos ni a la protección internacional de personas migrantes y refugiadas.

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