Los desafíos para fortalecer la atención sanitaria en una Nicaragua inmersa en una crisis política y social

El gobierno nicaragüense no publica los datos específicos de los contagios y muertes registrada por COVID-19, ni los datos de las pruebas de detección  realizadas. Tampoco se desarrollan acciones masivas y públicas de prevención, contención ni mitigación de la pandemia.

Es fundamental, mejorar el acceso y la calidad de los servicios básicos de salud, particularmente en la promoción de la salud de la mujer y de la niñez, la seguridad alimentaria y nutricional, la vigilancia epidemiológica, así como en el acceso a medicamentos esenciales y su uso racional, pero también en la organización comunitaria y la atención de emergencia y rehabilitación en crisis humanitarias.

Proyectos de Salud de Farmamundi en Nicaragua
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La población en Nicaragua vive inmersa desde hace más de tres años en una grave crisis política y social, donde se hace más necesaria que nunca la cooperación internacional. A un país con más de seis millones y medio de personas, donde un 24.9% de la población sufre pobreza y un 6.9% pobreza extrema, se suma la falta de recursos suficientes para enfrentar los efectos de la pandemia Covid-19.

“Impulsamos iniciativas de desarrollo integrales, abordando las principales necesidades de salud desde la perspectiva del fortalecimiento de los servicios sanitarios y de la salud comunitaria, priorizando el protagonismo de las líderes locales de salud, con amplia participación de mujeres y jóvenes, puesto que el 53% de las población tienen entre 14 y 33 años y la edad media de los nicaragüenses es de 22,9 años”, explica el director ejecutivo de Acción Médica Cristiana (AMC), Dr. Moisés González, organización con la que Farmamundi trabaja desde hace más de 20 años.

Los proyectos conjuntos se desarrollan sobre todo en la costa Caribe del país. “Es fundamental, mejorar el acceso y la calidad de los servicios básicos de salud, particularmente en la promoción de la salud de la mujer y de la niñez, la seguridad alimentaria y nutricional, la vigilancia epidemiológica, así como en el acceso a medicamentos esenciales y su uso racional, pero también en la organización comunitaria y la atención de emergencia y rehabilitación en crisis humanitarias”, afirma el responsable técnico de la sede de Farmamundi en Nicaragua, Carlos Berrios.

Sin cobertura universal en salud

Nicaragua no cuenta con un sistema nacional de salud de cobertura universal y su presupuesto se ha reducido en relación al PIB en los últimos años. Según explica Berrios, estas limitaciones restringen la cobertura y la calidad de la atención, que afecta a la población más pobre de las zonas rurales (más del 40%) “por la lejanía de las unidades de salud, la reducida cobertura de servicios institucionales, el bajo nivel de ingreso familiar y el alto costo de servicios privados, particularmente a las regiones autónomas del país, a las cuales se suman otros factores limitantes como el acceso geográfico, las características socioculturales propias, el idioma, y los factores medioambientales”.

En cuanto a enfermedades, “las de tratamiento sencillo como las respiratorias y diarreicas, se han reducido, pero aún se encuentran entre las principales causas de muerte en la niñez. Al mismo tiempo, aumentan las enfermedades crónicas y degenerativas, características de la tercera edad, con un ligero incremento en la esperanza de vida estimada en 77 años para las mujeres y 70 para los hombres (promedio de 74, 2018)”, prosigue Berrios.

Nicaragua frente a la pandemia del Covid-19

En Nicaragua, las cifras oficiales actuales y desde hace varios meses permanecen en cerca de 6,989 contagios confirmados y 183 personas fallecidas (a 10 de mayo 2021). Sin embargo, el observatorio ciudadano del COVID-19, entidad independiente, contabiliza muchos más. Cuenta Berrios que “el gobierno no publica los datos específicos de los contagios y muertes registradas, ni los datos de las pruebas de detección Covid-19 realizadas. Tampoco se desarrollan acciones masivas y públicas de prevención, contención ni mitigación. Esta situación es todavía más preocupante considerando la limitada capacidad del sistema público de salud”.

Asimismo, el país no cuenta con un plan de vacunación nacional formal. “De momento, no existe un plan específico calendarizado, ni grupos prioritarios. Tampoco se ha completado la vacunación del personal sanitario, que debería ser prioritaria ya que están en la primera línea de atención de la COVID-19, y carecen de suficientes medios de protección sanitaria” incide el responsable de los proyectos de Farmamundi en Nicaragua, que apunta que organizaciones de la sociedad civil, iglesias, gremios empresariales y organizaciones de derechos humanos, especialistas en salud pública y personal médico, han tomado la iniciativa y desarrollan acciones preventivas y asistenciales frente a la pandemia, con financiación privada y la solidaridad ciudadana.

Seguridad alimentaria y salud sexual reproductiva

Farmamundi desarrolla actualmente 4 proyectos en la región del Caribe norte y sur, en conjunto con Acción Médica Cristiana, centradas en mejorar la seguridad alimentaria y nutricional de la población, la salud sexual y reproductiva, así como la prevención epidemiológica y de la Covid-19. “Dos de las iniciativas están mejorando la accesibilidad e integralidad de los servicios de salud sexual y reproductiva, salud materna, promoción de los derechos sexuales y reproductivos y saneamiento ambiental. Ambas se desarrollan con el apoyo de la Generalitat Valenciana en caribe norte, y la Xunta de Galicia en Caribe sur, llegando a 2 municipios y 36 comunidades”, apunta Berrios.

La desnutrición crónica total, que había disminuido entre 1998 y 2012 en un 23%, se ha agudizado de nuevo por la crisis sanitaria producida por la pandemia y los recientes huracanes Iota y Eta, que ha revertido esos indicadores en detrimento de la salud nutricional de niños y niñas de poblaciones rurales. Por ello, se llevan a cabo 3 proyectos de seguridad alimentaria y nutricional en Caribe sur, en 50 comunidades de los municipios de Bluefields y Laguna de Perlas de la RACCS, que benefician a 55 mil personas, incluyendo a casi 30 mil mujeres, y 5 mil niños y niñas menores de 5 años, y que cuentan con el apoyo de la Generalitat Valenciana, la Xunta de Galicia, y el Ayuntamiento de Valencia.

Además, se han llevado a cabo acciones de respuesta conjunta ante la pandemia como el acompañamiento técnico y la dotación de insumos y materiales para la protección de personal sanitario institucional (MINSA) y comunitario (Red de Agentes Comunitarios de Salud) de cinco municipios de caribe norte y sur, y 4 hospitales de la región del pacífico. En definitiva, se ha brindado protección a 1.353 recursos sanitarios.

“La pandemia ha significado grandes desafíos para todo el mundo, en particular para países menos desarrollados como el nuestro. Por ello, es fundamental fortalecer las relaciones estratégicas como las que mantenemos con Farmamundi, sabiendo adaptarse y siendo innovadores ante el entorno cambiante de los determinantes de salud y de la cooperación internacional para el desarrollo. Los retos y desafíos, tanto globales como locales, continuarán estando presentes, pero confiamos que juntos sabremos estar a la altura de manera eficiente, efectiva y siempre en beneficio de la población nicaragüense”, concluye Moisés González.

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