Los ‘centinelas’ de la lepra

El sanatorio de Fontilles es uno de los pocos bastiones contra la lepra en España. La lepra genera pocos contagios pero aún cuenta con pacientes que necesitan ayuda.

Entre montañas, situado en el límite norte de la provincia de Alicante, se encuentra el sanatorio de Fontilles, uno de los dos lugares del país donde se trata a los enfermos de lepra desde hace más de cien años. Aunque en España esta patología está prácticamente erradicada -se calcula que al año hay una media de 15 a 20 personas que se contagian del germen de la lepra en el país- todavía existen algunas personas que necesitan cuidados especiales porque la padecieron hace años. El pasado sábado se celebró el Día Mundial de la lepra y quienes la combaten sólo piden una cosa: más recursos.

«La labor que realizamos aquí es asistencial», afirma el director médico de del sanatorio, el doctor José Ramón Gómez. Actualmente sólo atienden a 40 pacientes de más de 70 años. Son personas que hoy en día están curadas, pero que la enfermedad les produjo ciertas discapacidades en las articulaciones y por ello necesitan cuidados especiales. «Desde 1982 existe cura para la lepra, así que cuando tenemos nuevos contagios los diagnosticamos, les damos la medicación y los controlamos, pero nunca se les ingresa en el sanatorio».

Aunque ya se cree extinguida, cada año se siguen detectando entre 215.000 y 245.000 casos nuevos, de los que el 9% son menores de edad, según los datos proporcionados por la Organización Mundial de la Salud. La India y Brasil son dos de los países más afectados por la lepra en la actualidad y donde los médicos de la asociación de Fontilles trabajan para frenar la expansión del germen.

La falta de recursos es sin duda el principal problema en la lucha contra la lepra. «Las enfermedades de la pobreza, como la lepra caen en el olvido porque los países más potentes económicamente ya no las padecen», apunta el doctor. En los últimos años los cooperantes de la institución están funcionando con ayudas privadas totalmente. «Los recortes en el mundo de la cooperación han afectado mucho y de forma muy importante a estas estructuras», apunta.

A este problema se suma el rechazo que reciben los enfermos por parte de la sociedad, debido en la mayoría de los casos a la falta de información. La lepra tiene un contagio escaso que solo se produce al convivir con el afectado en condiciones de hacinamiento, falta de higiene y mala alimentación.

Desde el sanatorio de Fontilles reivindican más ayudas económicas para poder tratar a las poblaciones afectadas carentes de recursos sanitarios, poder sensibilizar a la sociedad y, lo más importante, luchar contra el rechazo. Un rechazo protegido por la ley en algunos países, como es el caso de la India, donde existen más de 16 leyes distintas que fomentan la discriminación de las presionas que padecen esta enfermedad.

Ir arriba