Las principales organizaciones de Comercio Justo a nivel internacional exigen el reconocimiento de la dimensión social y humana del cambio climático

Las entidades de Comercio Justo alertan de que las pequeñas organizaciones agrícolas, productoras del 70% de la alimentación mundial, son parte de la solución al cambio climático. Súmate aquí al manifiesto Placing fairness at the heart of climate ambitionsPoner la igualdad en el centro de las ambiciones climáticas.

COP-26, calentamiento global, pobreza, desigualdad, pandemia mundial y fiscalidad justa. Del 1 al 12 de noviembre de 2021 las preocupaciones y propuestas sobre el cambio climático están debatiéndose en la Conferencia de Naciones Unidas en Glasgow, Reino Unido. Las principales organizaciones de Comercio Justo a nivel internacional han emitido un manifiesto en el que, entre otras medidas, exigen que en las negociaciones se reconozca que la dimensión social y humana del cambio climático.

Las entidades señalan que el cambio climático no es justo, impacta en mayor medida en las poblaciones rurales que viven de la agricultura y que ya de por sí viven en una situación de vulnerabilidad y pobreza. Ante ello, alertan de que es necesario romper el círculo vicioso de pobreza y degradación ambiental para avanzar en los objetivos climáticos.

COP26

El primer pleno de la cumbre del clima de Glasgow ha empezado con un llamamiento a la ambición, especialmente a los países del norte, en los objetivos de reducción de emisiones de CO₂ para preservar el futuro de la población del planeta. La primera negociación trascendental ha sido la de limitar el calentamiento global a 1,5°C. Emprender acciones para conseguir el objetivo supone el primer gran desafío de la COP26.

Pequeñas organizaciones agrícolas

Placing fairness at the heart of climate ambitions” (Poner la igualdad en el centro de las ambiciones climáticas) es el manifiesto que han elaborado las organizaciones de Comercio Justo. El escrito destaca que las pequeñas organizaciones agrícolas, que producen el 70% de la alimentación mundial, deben ser parte de la solución al cambio climático. Sus preocupaciones y propuestas deben ser escuchadas en la COP-26.

Garantizar unos precios y salarios dignos y unas condiciones comerciales justas para quienes se dedican a la agricultura es un paso fundamental para avanzar en la sostenibilidad ya que los cambios en el clima perjudican sus ya bajos ingresos lo que les dificulta la inversión en modelos de producción sostenible, todo ello retroalimenta la degradación ambiental y la pobreza.

“Hasta que no se reconozca debidamente la dimensión social del cambio climático y se aborde con seriedad, apenas se avanzará en los objetivos climáticos”, señala el manifiesto.

Llamamiento internacional

El documento también destaca que, según el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) y la Iniciativa de Política Climática de la ONU, menos del 2% de la financiación climática llega a las pequeñas organizaciones agrícolas. En este sentido, las organizaciones de Comercio Justo apoyan los llamamientos internacionales para que los países ricos cumplan su promesa de aportar 100.000 millones de dólares de ayuda para luchar contra el cambio climático. Además, piden que los criterios de adjudicación de los mecanismos financieros, como el Fondo Verde para el Clima, faciliten a las pequeñas organizaciones agrícolas poder acceder a ellos y puedan desarrollar sistemas productivos con menor impacto ambiental.

Grandes empresas

Otra de las demandas expuestas por las organizaciones de Comercio Justo a los gobiernos y representantes reunidos en la COP-26 es la exigencia de una mayor transparencia a las grandes empresas en cuanto a sus compromisos de sostenibilidad y de garantizar medios de vida dignos a los trabajadores/as. En este aspecto, el movimiento de Comercio Justo se muestra a favor de que las grandes empresas estén obligadas a publicar su huella de carbono completa, de principio a fin de la cadena de producción. Asimismo, pide a los Estados que pongan en marcha políticas públicas y medidas que favorezcan los esfuerzos positivos que hagan las empresas en este sentido.

El manifiesto reconoce la importancia de avanzar en las legislaciones llamadas de “debida diligencia” que se están desarrollando en la Unión Europea y en diferentes países que permitan penalizar a las empresas que no cumplan con las regulaciones climáticas, y que garanticen a las personas afectadas sus derechos y el acceso a recursos legales para denunciarlos.

Las entidades de Comercio Justo demandan que la política comercial global, y por tanto los acuerdos comerciales entre regiones y/o países establezcan como requisitos vinculantes el cumplimiento de las normas medioambientales más estrictas y un compromiso firme con los Acuerdos de París y los Derechos Humanos.

 

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