La comunidad internacional debe actuar a favor del pueblo afgano

Casi la mitad de los 38 millones de habitantes de Afganistán -de los cuales casi 10 millones son niños- necesitan ayuda humanitaria urgente.

Acción contra el Hambre muestra su preocupación por las sanciones internacionales contra los talibanes y de cómo podría afectar la entrega de la ayuda humanitaria que salva vidas.

Acción contra el Hambre ha reanudado sus activades en Afganistán y ya está recibiendo pacientes. Sus clínicas móviles han vuelto a funcionar aportando ayuda en zonas remotas.

Ayuda humanitaria

En Afganistán, la actual crisis humanitaria y política está haciendo que los precios de los alimentos estén fuera del alcance de muchos. Un tercio de la población se enfrenta ya a niveles críticos de inseguridad alimentaria -dificultad de acceso a alimentos saludables-. Acción contra el Hambre insta a la comunidad internacional a intensificar y apoyar inmediatamente la respuesta humanitaria y de desarrollo para facilitar la entrega segura de la ayuda humanitaria y garantizar que los servicios esenciales puedan mantenerse. Los civiles afganos necesitan apoyo, sin demora, y no deben convertirse en víctimas de ninguna agenda política.

La toma de Kabul por parte de los talibanes, el 15 de agosto, provocó la interrupción brusca de la mayor parte del apoyo internacional a la ayuda humanitaria y al desarrollo en Afganistán, un país que depende en gran medida de la ayuda exterior.

Sanciones internacionales

Acción contra el Hambre muestra su preocupación por las sanciones internacionales contra los talibanes y de cómo podría afectar la entrega de la ayuda humanitaria que salva vidas. Las cadenas de suministro y el sistema bancario internacional se han visto interrumpidos, lo que ha provocado la suspensión de las transferencias de dinero y ha limitado gravemente la disponibilidad de efectivo. Sigue siendo difícil que los empleados internacionales entren en el país y que se importen suministros esenciales a Afganistán. Es posible que pronto se vea drásticamente frenada la capacidad de Acción contra el Hambre para prestar apoyo a las personas necesitadas.

Mike Bonke, director país de Acción contra el Hambre en Afganistán, ha explicado: «Hoy en día, las necesidades humanitarias crecen en Afganistán, pero la entrega de asistencia humanitaria se ha visto obstaculizada por las agendas políticas y la indecisión de la comunidad internacional a la hora de coordinarse con las nuevas autoridades. Las víctimas de estas sanciones serán 38 millones de civiles afganos, no los talibanes”.

«Las tasas de desnutrición crónica del 30% se consideran una emergencia, y normalmente provocarían una respuesta conjunta de la comunidad internacional. Ahora mismo, vemos que más del 45% de los niños están desnutridos en la provincia de Ghor, donde llevamos años trabajando. La financiación del sistema de salud pública se ha suspendido, llevándolo al borde del colapso. El apoyo a los servicios esenciales de salud y nutrición es fundamental para ayudar al pueblo afgano”, insiste Bronke.

Desnutrición

En la provincia de Helmand, Acción contra el Hambre ha reanudado su trabajo en la unidad de alimentación terapéutica del hospital de Lashkar Gah: en las primeras 24 horas, diez niños fueron admitidos y hospitalizados por desnutrición aguda grave.

“Anticipamos el riesgo de escasez de suministros clave y acumulamos nuestras reservas, sobre todo de medicamentos, para poder continuar con las actividades durante unos meses, pero en algún momento se agotarán», comenta preocupado Bronke.

Casi la mitad de los 38 millones de habitantes de Afganistán -de los cuales casi 10 millones son niños- necesitan ayuda humanitaria urgente. Antes de la crisis actual, 3,1 millones de niños de todo Afganistán sufrían malnutrición, una enfermedad potencialmente mortal que se puede prevenir y tratar. Las limitadas oportunidades de empleo y el aumento de los precios de los alimentos hacen que millones de familias afganas no sepan cuándo y de dónde vendrá su próxima comida.

Comunidad internacional

La ayuda humanitaria es vital, y no puede prestarse sin un entorno seguro para que los trabajadores y las organizaciones de ayuda puedan operar sin temor a las sanciones internacionales. Por lo tanto, el Consejo de Seguridad de la ONU debe conceder una exención para las actividades que sirvan exclusivamente para fines humanitarios, incluida la prestación de asistencia médica. La comunidad internacional no debe abandonar al pueblo afgano. Instamos a los líderes mundiales a que envíen un mensaje claro -junto con la ayuda que salva vidas- para demostrar que las vidas de las mujeres, los hombres y los niños de Afganistán importan.

Acción contra el Hambre trabaja en Afganistán, en las provincias de Helmand, Ghor, Daykundi y Badakhshan y en Kabul. Nuestros equipos llevan a cabo programas de salud y nutrición con unidades de alimentación terapéutica y clínicas móviles de salud y nutrición para llegar a los grupos más vulnerables que viven en aldeas remotas. Apoyamos proyectos agrícolas para reforzar la seguridad alimentaria de las comunidades locales, así como proyectos de agua y saneamiento. También proporcionamos apoyo a la salud mental y orientación sobre prácticas de cuidado para las madres o cuidadores y sus bebés, ya que una relación de apego saludable ayuda a luchar contra la desnutrición.

 

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