Hipócrita llamamiento del G-20 a «compartir la responsabilidad» en la crisis de refugio

La Declaración de la Cumbre del G-20 en Hangzhou, en la que se pide un mayor «reparto de las responsabilidades» a la hora de abordar la crisis de refugiados, refleja lo poco que han hecho los países del G-20 en su mayoría para compartir la responsabilidad hasta el momento; así lo ha afirmado hoy Amnistía Internacional.

5 de septiembre de 2016

La Declaración de la Cumbre del G-20 en Hangzhou, en la que se pide un mayor “reparto de las responsabilidades” a la hora de abordar la crisis de refugiados, refleja lo poco que han hecho los países del G-20 en su mayoría para compartir la responsabilidad hasta el momento; así lo ha afirmado hoy Amnistía Internacional.

En la actualidad, hay 27 países en el mundo con programas periódicos de reasentamiento de personas refugiadas; solo nueve están en el G-20. Entre los miembros del Grupo, solo Canadá ha demostrado una apertura genuina al reasentamiento, aceptando a 25.000 refugiados de Siria desde finales de 2015 y señalando que admitirá a más. La firme postura de Alemania, al aceptar más de un millón de refugiados, no ha sido reproducida por otros Estados europeos del G-20.

“La Declaración de la Cumbre del G-20 sobre la obligación de compartir la carga suena a palabras huecas cuando tantos países del Grupo no asumen su parte de la responsabilidad global sobre los refugiados, y la cumbre que la ONU tiene previsto celebrar este mes está condenada a no alcanzar un acuerdo. Actualmente, menos de la mitad de los Estados del G-20 admiten con carácter periódico a personas refugiadas para su reasentamiento”, ha afirmado Audrey Gaughran, directora de Asuntos Temáticos Globales de Amnistía Internacional.

“Ahora mismo, muchos países del G-20 están bloqueando activamente los planes globales para compartir la responsabilidad sobre las personas refugiadas del mundo. En las conversaciones de la ONU, en lugar de respaldar una solución global propuesta a la crisis de refugiados, la Unión Europea, Rusia y China prefirieron seguir formando parte del problema, anteponiendo sus intereses puramente nacionales y rechazando medidas concretas. Da la impresión de que algunos miembros del G-20 dicen una cosa en público y otra muy diferente a puerta cerrada».

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