Haití, cinco años después

Pilar López-Dafonte, técnica expatriada de Entreculturas en Haití nos cuenta su experiencia en estos cinco años de vida tras el terremoto.

Haití, cinco años después 27/01/2015

Pilar López-Dafonte, técnica expatriada de Entreculturas en Haití nos cuenta su experiencia en estos cinco años de vida tras el terremoto.

La fecha del 12 de enero de 2010, serán generaciones las que la lleven grabada en el cerebro y en el corazón, el pueblo haitiano jamás olvidará esa fecha. A las 16.53.09 la tierra tembló y su efecto fue y sigue siendo devastador. Como consecuencia de ello yo llegue a Puerto Príncipe un 17 de Octubre y, paradojas de la vida, lo hice desde Tahití, lugar en el que se había casado mi hermano.

De Tahití salí llena de ilusión hacia mi nuevo trabajo, la inconsciencia de lo que me iba a encontrar y lo que luego marcaría mi vida es algo que a día de hoy voy asimilando poco a poco. Hoy cuando las circunstancias me hacen sentirme haitiana, noto la tremenda transformación que me hizo sentir el pueblo haitiano, de su dignidad, de su orgullo, de su generosidad, de su alegría y de su pobreza recibo cada día constantes lecciones de vida.

Aquí generosidad y pobreza son un tándem que llega a la profundidad del corazón en la vida cotidiana, una vida que se ha ido transformando a lo largo de estos cinco años.

A través de Foi et Joie Haití hemos podido ser testigo de dicha transformación, conociendo de cerca las historias de vida de nuestros estudiantes, viendo como encuentran su primer trabajo, celebrando con nuestros profesores el éxito de sus alumnos y alumnas en los exámenes del Estado, viendo crecer a las promociones de preescolar. Acompañando a las familias en la graduación de sus hijos. Todos son ejemplos de vida que reafirman la pertinencia y coherencia del trabajo que hacemos desde Entreculturas, un trabajo centrado en la Educación como herramienta imprescindible para la transformación y mejora de la sociedad haitiana.

Son cinco años creciendo, creciendo y avanzando, muchas veces con la desesperación y frustración como compañeros de viaje. Sin embargo, en estos cinco años hemos contribuido a que el pueblo haitiano, a través de la educación, pueda empezar a soñar después de su gran tragedia, ya que un pueblo sin educación es un pueblo sin sueños y un pueblo sin sueños es un pueblo sin futuro.

Cultivar a un tiempo el conocimiento de lo verdadero, la voluntad de lo bueno y la sensibilidad de lo bello es enriquecer a los pueblos, enriquecimiento que tiene como base, o deberían de tener, los sistemas educativos de los países y buena nota habrán de tomar de ello las autoridades haitianas a la hora de llevar a cabo los sueños de su pueblo. Sueños a los que desde Entreculturas, contribuimos cotidianamente después de 5 años del Terremoto.

Enlaces relacionados: Artículos en el blog 'Contrapuntos' de El País – Parte I y Parte II.

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