La Fundación Fontilles, entidad valenciana que trabaja por la salud y el bienestar de colectivos vulnerables desde su creación en 1902, y la Fundación Intercultural Nor Sud, alianza entre mujeres indígenas, ambientalistas y profesionales bolivianas, han iniciado recientemente un proyecto en Bolivia destinado a combatir el mal de Chagas en 23 comunidades indígenas vulnerables. El programa, que cuenta con la colaboración económica de la Generalitat Valenciana, se desarrollará durante tres años en los municipios de Monteagudo y San Pablo de Huacareta de la provincia de Hernando Siles, ubicada en la región Chaco Chuquisaqueño del departamento de Chuquisaca, al sur del país.
El mal de Chagas, también conocida como tripanosomiasis americana, es una enfermedad que afecta a más de 6 millones de personas en el mundo. Está causada por la picadura de un insecto conocido como vinchuca —Triatoma infestans—, que abunda en zonas rurales de Bolivia y se instala habitualmente entre los muros y tejados de casas de construcción muy precaria. El Chagas ocasiona graves problemas intestinales y cardiacos, y está catalogado por la OMS como una de las enfermedades tropicales desatendidas de mayor incidencia en América y de mayor morbilidad, por encima incluso de otras más conocidas como el dengue o la malaria. No existe una vacuna contra el mal de Chagas, solo un tratamiento que disminuye sus efectos; por ello, la única manera efectiva para combatirlo es la prevención, especialmente mejorar las condiciones de habitabilidad de la población empobrecida. Además del mal estado de las viviendas, existen otros factores que en los últimos años han motivado el incremento de la incidencia de la enfermedad en Bolivia, como las malas condiciones de higiene a nivel domiciliario y comunitario, la falta de concienciación y los limitados conocimientos sobre el Chagas, la debilidad organizativa de las comunidades y la ausencia de programas públicos de prevención, o las condiciones naturales de la vegetación subtropical y el cambio climático.
El objetivo del proyecto es fortalecer el programa nacional de lucha contra el mal de Chagas, disminuir la tasa de mortalidad prematura a raíz de la enfermedad (situada en el 39%) e incrementar la esperanza de vida de 4.842 personas vinculadas a las 23 comunidades de intervención (situada en 64 años). Para ello, el programa contempla, entre otras acciones, la rehabilitación de 900 viviendas y la capacitación de 1.519 familias en la vigilancia y control del vector. Además, la ONG boliviana Fundación de la Cordillera instalará en la zona tres estaciones meteorológicas para monitorizar la información climatológica y permitir así alertar sobre la posible aparición del insecto.