«Estamos trabajando contra reloj para hacer llegar alimentos y agua potable a la población»

El paso del tifón Rai está afectando a más de 1.800.000 personas y ha causado al menos 375 fallecidos en el país. Según las autoridades locales, se trata del peor tifón que ha azotado este año el país.

Acción contra el Hambre está respondiendo a las necesidades de las poblaciones afectadas, organizando distribución de alimentos y facilitando acceso a agua y saneamiento.

Hacer llegar agua, alimentos y artículos de primera necesidad, así como facilitar alojamiento a una población aislada, es la primera gran batalla de la emergencia que vive Filipinas. Pese a los serios problemas de acceso (carreteras cortadas, zonas enteras inundadas y señal de teléfono interrumpida por los daños a las torres de comunicación) Acción contra el Hambre, primera organización humanitaria española operando actualmente en la emergencia, está trabajando en coordinación con las autoridades del país y agencias de Naciones Unidas, para asistir a la población afectada por el impacto de Rai, el tifón más devastador de 2021 en Filipinas, que hasta el momento ha dejado más de 208 muertos y cientos de miles de familias sin hogar.

“Filipinas es un país que recibe una media de 20 tifones al año, sin embargo, el impacto de Rai, con rachas de más de 195 kms por hora y la gran extensión de los daños en muchas regiones, nos recuerda al dramático tifón Hayan de 2013. Los desastres han superado significativamente la capacidad de respuesta de la población y el gobierno local. Es imprescindible hacer llegar ayuda de emergencia, especialmente alimentos y agua potable, si no queremos que la emergencia crezca y evolucione a un problema de salud”, explica Noelia Monge, responsable del equipo de emergencia de Accion contra el Hambre.

El supertifón ha tenido un especial impacto en las islas de Surigao Dinagat y Mindanao. El jefe del ejecutivo de la ciudad de Surigao ha estimado que su ciudad está dañada en un 100% y muchas zonas de la región de Caraga, región al noroeste de Mindanao, están totalmente inundadas y unas 36.303 personas de 134 pueblos se han visto afectadas.

Según estimaciones de Naciones Unidas, se contabiliza 631.402 personas desplazadas internamente. Más de 7.500 millones de calorías y 10,7 millones de litros de agua al día son necesarias para alimentar a la población afectada, así como habilitar 111.000 millones de metros cuadrados de espacio para refugios.

Primeros pasos en la emergencia: estableciendo prioridades:

Los equipos de Acción contra el Hambre se han movilizado para responder a las principales necesidades de las poblaciones afectadas. Su capacidad operativa y despliegue en varios puntos del país, como en la isla de Mindanao, ha permitido empezar a traer ayuda en menos de 24 horas. Los equipos, preparados para respuestas de emergencia, y la disponibilidad stock de materiales preposicionados (kits de higiene y agua, y kits materiales de primera necesidad) en distintas zonas del país, facilitan y agilizan el suministro de la ayuda y la rapidez de la intervención.

Las principales actividades se focalizan en:

Distribuir alimentos: el acceso de las comunidades a las fuentes de alimentos se ha visto gravemente interrumpido debido a los problemas de acceso, la inundación de las casas y los daños en las instalaciones. Los primeros informes de la ciudad de Surigao, indican que el mercado público ha sido dañado por el tifón, por lo que es necesario distribuir comidas cocinadas o alimentos listos para cocinar.

Rehabilitar acceso a agua y saneamiento: la primera fase requiere garantizar que todo el mundo tenga acceso a agua potable. Posteriormente será necesario atender la rotura de tuberías, sistemas de agua y saneamiento y construcción de letrinas. La distribución de kits de higiene es esencial en esta fase, dado el elevado riesgo de transmisión de enfermedades infecciosas.

Ofrecer refugio: los primeros informes indican que las familias pueden haber perdido los artículos esenciales del hogar. Con las restricciones y normas para evitar la propagación del COVID 19, aumenta la presión para garantizar que se respete el distanciamiento seguro y, por tanto, aumentan las necesidades de espacio. Las familias que pueden tener la oportunidad de volver a instalarse en sus casas necesitarán materiales temporales para aumentar sus necesidades de alojamiento mientras se llevan a cabo las reparaciones del hogar.

Limitar una posible crisis sanitaria: Las instalaciones sanitarias dañadas o inaccesibles aumentan significativamente las presiones hacia el sistema sanitario. Desgraciadamente, esto ocurre mientras el país aún se tambalea por los efectos del COVID 19. El riesgo de contraer enfermedades infecciosas puede aumentar drásticamente en situaciones de inundación. Los desplazamientos masivos y el limitado espacio disponible para los lugares de evacuación también podrían significar un aumento de la transmisibilidad del COVID 19.

Acción contra el Hambre tiene un largo historial de intervenciones de emergencia en Filipinas, además de trabajar en sistemas de recuperación temprana y desarrollo en el país.

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