El deterioro de las condiciones pone en grave peligro a los refugiados eritreos en Tigray

ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, está profundamente alarmada por el deterioro de las condiciones de vida de las personas refugiadas eritreas en los campos de Tigray

Después de tres semanas sin posibilidad de acceso debido a la situación de seguridad, el personal de ACNUR consiguió llegar a los campos de refugiados de Mai Aini y Adi Harush, en la región etíope de Tigray, a principios de esta semana, y por primera vez desde los recientes ataques aéreos sobre los campos y sus alrededores. El equipo de ACNUR encontró a los refugiados aterrorizados y haciendo lo imposible por conseguir algo para comer, sin medicamentos y prácticamente sin poder acceder al agua potable.

Las personas refugiadas informaron a ACNUR del aumento de muertes evitables -más de 20 en las últimas seis semanas- vinculadas al deterioro general de las condiciones de vida y, en particular, a la falta de medicamentos y servicios sanitarios. Las clínicas de los campamentos han estado prácticamente cerradas desde principios de enero, cuando se quedaron sin medicamentos.

La falta de combustible hace que no se pueda bombear ni transportar agua limpia a los campamentos, por lo que los refugiados tienen que recurrir a recoger agua de arroyos cuyo caudal se va reduciendo a gran velocidad, lo que además entraña un grave riesgo de contraer enfermedades transmitidas por el agua.

A pesar de todos los esfuerzos desplegados, no se pueden trasladar materiales de ayuda humanitaria a la región, por lo que el hambre extrema es una preocupación creciente. Al empezar a agotarse los alimentos en el campo y no disponer de más reservas para su distribución, las personas refugiadas nos cuentan que han recurrido a la venta de su ropa y de sus pocas pertenencias para intentar conseguir comida.

Los servicios básicos para las personas refugiadas de Eritrea en los dos campos se han visto gravemente comprometidos desde hace muchos meses debido a la situación de seguridad. La desesperada situación de estos campos es un claro ejemplo del impacto de la falta de acceso y suministros que afecta a millones de personas desplazadas y otros civiles en toda la región.

ACNUR está alarmada

ACNUR ha estado pidiendo a todas las partes un alto el fuego y ha exigido una garantía de paso seguro que nos permita reubicar voluntariamente a las más de 25.000 personas refugiadas que permanecen en los campamentos en el nuevo emplazamiento proporcionado por el gobierno de Etiopía en Dabat, en la región vecina de Amhara, sin que haya habido grandes avances. Si no se puede trasladar de forma inmediata alimentos, medicinas, combustible y otros suministros, y si seguimos sin poder reubicar a los refugiados en un lugar fuera de peligro, donde podamos proporcionarles asistencia vital, morirán más personas refugiadas.

ACNUR se hace eco del llamamiento lanzado por el conjunto de agencias de Naciones Unidas para que todas las partes en Etiopía se comprometan a proteger a los civiles y a respetar y proteger los derechos humanos y las libertades fundamentales de todas las personas, incluidas las personas refugiadas.

Los refugiados no deben ser rehenes de este conflicto.

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