Algunos Gobiernos contemplan desviar los fondos de ayuda destinados a otras crisis para pagar la asistencia a la población de Ucrania

Las repercusiones mundiales de la crisis de Ucrania, que ya se están sintiendo en el rápido aumento de los precios de los alimentos, los productos básicos y la energía, podrían socavar los fondos de ayuda de los países donantes destinados a personas que sufren crisis humanitarias en otros lugares.

Oxfam Intermón ha expresado su preocupación por el hecho de que algunos Gobiernos estén cambiando los presupuestos de ayuda ya asignados para pagar la asistencia en la crisis ucraniana y los costes de acoger a los más de tres millones de personas que han huido recientemente. Otros países están obstaculizando la aprobación de fondos para otras crisis. La organización humanitaria insta a los donantes a satisfacer las necesidades de Ucrania con fondos nuevos.

Oxfam Intermón subraya que la UE ha reducido a más de la mitad su financiación humanitaria para Timor-Leste, por ejemplo, y que algunos donantes han indicado que reducirán su ayuda oficial al desarrollo a Burkina Faso en un 70 %, mientras que otros países de África Occidental están recibiendo noticias similares.

“La población de Yemen y Siria”, dice Franc Cortada, director de Oxfam Intermón, “todos esos millones de personas que ahora pasan hambre desesperadamente en África Oriental y Occidental, quienes aún se encuentran en campamentos en Bangladesh y otros lugares o las personas más afectadas por la COVID-19 y el cambio climático, entre otras crisis, no deben ser penalizadas ni pueden pagar el precio por nuestra obligación de atender al pueblo de Ucrania”.

“Debemos evitar que se repita lo que ocurrió entonces”, explica Franc Cortada, “cuando en la práctica, algunos países ricos gastaron sus presupuestos de cooperación en el ámbito nacional”.

La respuesta de Europa

  • Entre las generosas muestras de apoyo en Europa y fuera del continente, Oxfam Intermón celebra que España, Holanda y Francia dediquen fondos nuevos para apoyar a la población refugiada de Ucrania y les pide que confirmen públicamente que estos fondos serán adicionales a sus otras líneas presupuestarias de asistencia humanitaria.
  • Italia ha afirmado que repondrá los 110 millones de euros de su presupuesto de ayuda actualmente asignados a la población refugiada de Ucrania, pero aún no ha anunciado ningún compromiso oficial.
  • El Gobierno del Reino Unido, por su parte, ha anunciado una ayuda de 25 millones de libras esterlinas –su mayor donación de la historia– y ha creado un plan para reembolsar a las familias que se ofrecen voluntariamente para alojar a población refugiada ucraniana.
  • Los donantes nórdicos han prometido 300 millones de euros para Ucrania –la mayoría de ellos provenientes de Noruega–, pero si la contribución de Noruega no es adicional, esto se comerá casi el 40 % del presupuesto combinado de ayuda humanitaria de Noruega y obligará a hacer grandes recortes en otros programas.
  • Suecia ha asignado nuevos fondos, pero se teme que su presupuesto de ayuda se tenga que “ajustar” más adelante, en lugar de encontrar recursos adicionales.
  • Dinamarca ha confirmado que su apoyo vendrá de su actual presupuesto de ayuda y su ministro de desarrollo ha advertido que habrá que tomar “decisiones difíciles y hacer cambios de prioridades”, lo que puede suponer retrasar o cancelar programas de respuesta a otras crisis.
  • Los donantes alemanes han indicado que no pueden decidir sobre las propuestas de financiación pendientes hasta que se hayan tomado decisiones sobre Ucrania, lo que pone en peligro la asistencia humanitaria en otras partes del mundo.

Historial sombrío

Europa tiene un sombrío historial a sus espaldas. En 2015 –cuando el éxodo de Siria y otros países no llegaba ni a la mitad de las personas refugiadas que huyen en estos momentos de Ucrania, los países donantes respondieron aportando un promedio del 11 por ciento (15.400 millones de dólares estadounidenses) de sus compromisos de ayuda para esa respuesta.

“Debemos evitar que se repita lo que ocurrió entonces”, explica Franc Cortada, “cuando en la práctica, algunos países ricos gastaron sus presupuestos de cooperación en el ámbito nacional”. Cortada señala que hasta ahora solo se ha entregado el tres por ciento de los 6.000 millones de dólares que figuran en el llamamiento de Naciones Unidas para aliviar el hambre generalizada en Etiopía, Kenia, Somalia y Sudán del Sur, países del este de África afectados por una grave sequía.

Más imaginación

“Somos conscientes de que los presupuestos de ayuda de los Gobiernos son finitos y de que necesitan tomar decisiones difíciles”, continúa Franc Cortada, “pero en lugar de dejar de tender la mano a otras crisis, necesitamos más imaginación. Cada día oímos hablar de la confiscación de súper yates y mansiones. Cada día, multimillonarios de todas las nacionalidades aumentan su riqueza obscenamente debido a la especulación, la reducción de impuestos y el aumento vertiginoso de los beneficios empresariales y los precios de las acciones. Rechazamos que haya que elegir entre ayudar a una persona refugiada de Ucrania o a una agricultora somalí hambrienta”.

“Enhorabuena a aquellos donantes que hacen lo correcto. Pedimos que quienes podemos permitírnoslo ayudemos y apoyemos a todas las personas necesitadas, al tiempo que redoblamos los esfuerzos para detener el conflicto y el cambio climático y reconstruir un sistema alimentario global”.

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