Trasladamos a la Conselleria la preocupación de las ONGD por la falta de acceso universal a las vacunas contra la COVID-19 y pedimos apoyo para garantizar el acceso para el personal expatriado

Ante la preocupación por el acceso universal a las vacunas del COVID-19 por parte de los países empobrecidos, las ONGD demandamos herramientas acción para garantizar el derecho a la salud de todos los seres humanos, un derecho fundamental. 

 

Desde la Coordinadora Valenciana de ONGD hemos remitido por carta a la Consellera de Sanitat Universal i Salut Pública, Ana Barceló, la preocupación de las ONGD por la falta de acceso universal a las vacunas y a los tratamientos para hacer frente a la pandemia

Para paliar esta situación, en la carta solicitamos apoyo al llamamiento que hemos hecho a los Estados, incluido el español, para que apoyen la propuesta de exención de patentes vinculadas a los medicamentos y tecnologías relacionadas con la COVID-19 presentada por India y Sudáfrica y apoyada por veinte países en la Organización Mundial del Comercio.

Iniciativa COVAX

El objetivo de esta petición es que los países empobrecidos puedan acceder en igualdad de condiciones que los países ricos a la vacuna y los tratamientos contra la pandemia. Por el momento, la principal iniciativa internacional que trabaja en este sentido es COVAX, impulsada por la Organización Mundial de la SALUD (OMS). 

En total, la iniciativa COVAX planea distribuir 337 millones en una primera fase que comenzará entre finales de febrero y principios de marzo. Esas dosis permitirán vacunar a un 3,3% de la población de los 145 países participantes en la primera mitad del año. El objetivo de la iniciativa es vacunar al 20% de la población de cada país.

«Para las naciones con ingresos más bajos, que de otro modo no podrían pagar estas vacunas, así como para algunos países con ingresos más altos que no tienen acuerdos bilaterales con los fabricantes, Covax es literalmente un salvavidas y la única forma viable de que los ciudadanos tengan acceso a las vacunas contra el COVID-19 ”

Acceso e infraestructura

Europa y Estados Unidos están haciendo tratos con los principales desarrolladores de vacunas que, a su vez, se reservan la mayor parte de la capacidad de fabricación mundial para cumplir con esos compromisos. Sin embargo, algunos fabricantes de medicamentos han prometido garantizar que los países con menos recursos también puedan tener acceso a las dosis.

Es el caso de AstraZeneca, que está reservando 400 millones de dosis de su vacuna para estos países,  y explicó que vendería su vacuna por entre 2 y 4 euros por dosis aproximadamente

Sin embargo, no se trata sólo del coste y la disponibilidad de vacunas y tratamientos. Muchos de los países más empobrecidos y excluidos también carecen de la infraestructura para transportar, almacenar y distribuir el material.  Como resultado de todo esto, nos encontramos con que los países más ricos pueden están en condiciones de vacunar con varias dosis a sus ciudadanos antes de que la inmunización se generalice en los países más pobres. 

Vacunas para América Latina

América Latina, el Caribe y Canadá recibirán unos 280 millones de vacunas del coronavirus en 2021 a través del mecanismo COVAX. La directora de la Organización Panamericana de la Salud ha detallado que las vacunas de Astra-Zeneca y Pfizer empezarán a llegar en febrero con otras vacunas, como las de Novavax y Johnson and Johnson, que llegarán aproximadamente en abril de 2021

“Nuestra prioridad inicial es salvar vidas, y por eso el primer despliegue de vacunas debe ir a los más vulnerables, como nuestros trabajadores de la salud y los ancianos, que corren más riesgo. Esto es lo correcto e inteligente, porque aprovechará las pocas dosis que tenemos inicialmente para lograr un mayor impacto”

El personal de las ONGD

Además de expresar la preocupación por un acceso universal a la vacunación, en la carta enviada a la consellera hemos solicitado su apoyo para que el personal expatriado de las ONGD que trabajan en los países empobrecidos (unas 800 personas) sean consideradas trabajadores esenciales y tengan un acceso prioritario a la vacunación.

“Consideramos que el trabajo que se realiza en los países en desarrollo debe considerarse esencial ya que, además, se realiza en contextos en los que habitualmente el acceso a la sanidad es limitado. En el caso concreto de las vacunas para la COVID-19 dicho acceso puede ser extremadamente difícil para las y los cooperantes”.

Las ONGD entendemos  que  se  podría  facilitar  la  incorporación  del  personal  expatriado  en  los  planes  de vacunación  existentes  para  las  embajadas,  consulados  y  oficinas  técnicas  de cooperación. Igualmente debería contemplarse cómo facilitar el acceso a la vacuna, a las personas expatriadas que aún están en España, así como al personal en sede que tiene necesidad de viajar a terreno en cuanto sea posible.

 

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